
UNA JIENNENSE EN ALEMANIA: SEMANA SANTA, UN REGRESO A LAS RAÍCES
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Para María Martín, originaria de Jaén y residente en Alemania desde hace siete años, la Semana Santa representa invariablemente el retorno a su tierra natal, una tradición anual que fortalece su conexión con sus orígenes. “Cuando vives fuera, valoras muchísimo más tus raíces”, afirma María, subrayando la importancia de la identidad y el arraigo.
Devoción a la Cofradía de los Estudiantes
Este reencuentro no se limita al ámbito familiar y local, sino que se extiende a su profunda devoción por la Cofradía de los Estudiantes y, en particular, por Nuestra Señora de las Lágrimas. Para María, la imagen de la Virgen es mucho más que una simple devoción; la considera “mi madre”.
Su fervor es tal que trasciende las fechas de Semana Santa, impulsándola a viajar para eventos especiales como la procesión Magna o la salida extraordinaria de la Virgen de la Esperanza. Su compromiso es inquebrantable: “Siempre que haya alguna extraordinaria, una magna, yo voy a estar por aquí”.
Contrastes Culturales: La Cuaresma en Stuttgart
La experiencia de vivir la Cuaresma en Stuttgart le ha permitido observar marcadas diferencias culturales y religiosas.
Describe la sociedad alemana, influenciada por el protestantismo, como “todo muy introspección individual, no es tanto simbolismo”. Contrasta esta visión con el carácter visual y externo de las celebraciones andaluzas. Las iglesias alemanas, a menudo desprovistas de imágenes, reflejan una vivencia de la fe menos exuberante.
Sus amigos alemanes se muestran sorprendidos ante las imágenes de la Semana Santa de Jaén, encontrando difícil comprender la gratuidad de las procesiones, la pasión anual con la que se celebran, el bullicio en las calles y las largas horas de espera. “¿Pero tanto ruido en la calle?
¿La gente no se queja?”, preguntan, asombrados.
El Lunes Santo: Un Día Cumbre
El Lunes Santo es el día más significativo para María. Comienza con la misa de hermandad junto a su familia, también profundamente devota, y continúa con la emoción de contemplar las imágenes de sus titulares. Luego, se viste de mantilla, un atuendo que defiende con orgullo como “simbología pura española, andaluza, de nuestra semana santa”, para acompañar a su Virgen de las Lágrimas en procesión.
La presencia de la Virgen de las Lágrimas acompaña a María durante todo el año en Alemania. Tiene estampas en su oficina y su hogar está lleno de cuadros y fotografías.
Esta conexión permanente es esencial para ella, manifestándose en un deseo rotundo de mantener viva su fe y sus tradiciones.













