Laura Encina, experta en finanzas: "Nunca compres con tarjeta de crédito; es un error porque asumes gastos que pueden multiplicar el valor de lo que compras. Es la primera regla de las finanzas personales"

Laura Encina, experta en finanzas: "Nunca compres con tarjeta de crédito; es un error porque asumes gastos que pueden multiplicar el valor de lo que compras. Es la primera regla de las finanzas personales"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Laura Encina, experta en finanzas: "Nunca compres con tarjeta de crédito; es un error porque asumes gastos que pueden multiplicar el valor de lo que compras. Es la primera regla de las finanzas personales"

La experta en finanzas, Laura Encina, ha lanzado una advertencia contundente sobre el uso de las tarjetas de crédito para las compras. Según Encina, esta práctica es un error que puede llevar a asumir gastos que multiplican el valor original de lo adquirido.

“Nunca compres con tarjeta de crédito; es un error porque asumes gastos que pueden multiplicar el valor de lo que compras. Es la primera regla de las finanzas personales”, afirma la experta.

Aplazar el pago de las compras puede resultar significativamente más caro dependiendo del método de financiación elegido. 

Un análisis realizado por el Instituto del Ahorro del comparador Kelisto revela que hacerlo con una tarjeta de crédito puede suponer pagar casi el triple de intereses que con un préstamo personal. 

Esta realidad afecta a una gran parte de la población, ya que, según un estudio de la compañía Bravo, más de la mitad de los consumidores en España, el 52 %, financia sus compras de eventos como el “Black Friday” y Navidad mediante tarjetas, pagos aplazados y préstamos rápidos.

Para ilustrar la diferencia, un consumidor que financie los gastos medios de Navidad y “Black Friday”, estimados en unos 900 euros por persona por la OCU, pagaría un interés promedio del 6,5 % TIN con un préstamo personal. 

Sin embargo, este interés se dispararía al 18,26 % con una tarjeta de crédito.

En cifras concretas, aplazar esas compras con tarjeta supondría pagar 91,48 euros en intereses, frente a los 32 euros que costaría con un préstamo personal.

Kelisto recomienda comparar ofertas, ya que el ahorro potencial en intereses puede oscilar entre 29 y 82 euros. 

El margen en las tarjetas de crédito es especialmente grande, con una diferencia del 277,5 % entre la más barata (5,846 % TIN) y la más cara (22,07 % TIN). 

En los préstamos personales, aunque menor, la diferencia también es notable, alcanzando un 170,4 %.

El debate sobre el método de pago más conveniente es un tema recurrente. Los expertos advierten que la elección no debe basarse solo en la comodidad, sino en la seguridad financiera. 

La economista María Blanco ofrece una recomendación clara en COPE: usar la tarjeta de débito para gastos pequeños y cotidianos.

“Para un café, el metro o comprar en la máquina de agua, es mejor la tarjeta de débito”, aconseja.

Según Blanco, cada medio de pago tiene una finalidad. Recomienda reservar la tarjeta de crédito para compras de mayor envergadura como “un mueble, un ordenador, algo grande” y aconseja “ir al banco, ver los límites que tiene” e incluso establecer topes para las compras online. 

Un uso inadecuado de estas tarjetas puede acarrear peligros, por lo que es fundamental llevar un control periódico de los gastos y revisar los extractos mensualmente para mantener una buena economía doméstica.

A partir de 2026, los bancos y empresas emisoras de tarjetas tendrán que comunicar a Hacienda ciertos movimientos. 

Esta nueva normativa fiscal obliga a las entidades financieras a enviar a la Agencia Tributaria una declaración anual detallada con las operaciones de cada titular, siempre que la suma de gastos o ingresos supere los 25.000 euros anuales.

Si no se alcanza ese umbral, no se informará de nada.

Esta medida busca reforzar el control fiscal sobre movimientos que antes podían pasar desapercibidos. 

Con esta información, Hacienda podrá detectar más fácilmente posibles fraudes, ingresos ocultos o actividades no declaradas, sin importar si la tarjeta es física o digital.

Frente a la creciente digitalización, surgen voces en defensa del dinero físico. María Crespo, gerente de la plataforma Denaria, defiende que “el efectivo es libertad” y denuncia una “criminalización” del mismo.

 Según Crespo, la desaparición de “1.000 cajeros al año”, sobre todo en zonas rurales, provoca que la gente deje de usarlo “no porque quiera, sino porque no puede”.