COLAPSO EN CATALUÑA: MÁS DE 85.000 PERSONAS ESPERAN PARA EXAMINARSE DEL CARNÉ DE CONDUCIR

COLAPSO EN CATALUÑA: MÁS DE 85.000 PERSONAS ESPERAN PARA EXAMINARSE DEL CARNÉ DE CONDUCIR
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COLAPSO EN CATALUÑA: MÁS DE 85.000 PERSONAS ESPERAN PARA EXAMINARSE DEL CARNÉ DE CONDUCIR

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Cataluña se enfrenta a una grave crisis en la obtención del carné de conducir, con más de 85.000 personas en lista de espera para examinarse. Esta situación, que se arrastra desde hace años, continúa empeorando debido a la persistente falta de examinadores de tráfico.

La falta de examinadores: un problema creciente

Según denuncia el sector, la escasez de examinadores no solo perjudica a los alumnos, sino que también asfixia económicamente a las autoescuelas. Raül Viladrich, presidente de la Federación de Autoescuelas de Cataluña (FAC), ha expuesto la problemática en el Congreso, reclamando soluciones urgentes.

El problema se originó en 2013, cuando las plazas de examinador vacantes dejaron de cubrirse. La situación se agravó tras las huelgas de 2015 y 2017, que resultaron en una reducción del número de pruebas diarias realizadas por cada examinador.

Viladrich explica que, aunque los examinadores redujeron legítimamente la ratio de exámenes de trece a doce por día, la disminución constante de examinadores ha provocado un aumento en la lista de espera, alcanzando los 85.645 aspirantes actuales.

Jefaturas paralizadas por falta de personal

La escasez de personal es tan crítica que llega a paralizar la actividad en algunas jefaturas. Viladrich ejemplifica la situación con el caso de Lleida, donde la semana pasada solo dos de los nueve examinadores teóricos estaban operativos. Esta situación extrema deja a las autoescuelas y al alumnado en una situación desesperada.

Desinterés por las plazas y falta de arraigo

La raíz del conflicto radica en la naturaleza de las plazas de examinador, que son oposiciones de la Administración General del Estado. Según Viladrich, estas oposiciones no gozan de gran popularidad en Cataluña, donde se prefiere optar a plazas de la Generalitat.

Esto provoca que la mayoría de los aprobados provengan de otras comunidades autónomas, generando un problema de arraigo.

Los aspirantes de otras partes de España obtienen la plaza, son destinados a Cataluña y, en cuanto tienen la oportunidad, solicitan el traslado a sus lugares de origen. Viladrich lamenta que mientras no se estabilicen las plantillas con gente del territorio, el problema persistirá.

Nuevas plazas que no se cubren

A pesar de la creación de nuevas plazas por parte del Gobierno, estas no se cubren. Viladrich señala que, de los 44 nuevos examinadores presupuestados para Cataluña, solo han llegado 15, y los 29 restantes aún no se han incorporado. El sector insta a la DGT a cambiar el enfoque y a hacer lo necesario para que la oferta sea atractiva y las plazas se cubran realmente.

Consecuencias para alumnos y autoescuelas

La espera media para examinarse una vez finalizadas las prácticas es de tres a cuatro meses, lo que perjudica tanto en tiempo como económicamente a los aspirantes, que a menudo se ven obligados a realizar más clases prácticas para no perder la soltura.

Además, esta demora está provocando que muchos jóvenes pierdan oportunidades laborales que exigen el permiso de conducir.

Para las autoescuelas, el panorama es desolador. Desde 2022, un 11% de las autoescuelas catalanas han cerrado, lo que se traduce en 79 negocios que han bajado la persiana no por falta de alumnos, sino por la falta de respuesta de la administración.

Calidad de la formación vs. colapso total

Viladrich destaca la calidad de la formación en Cataluña, afirmando que la media de aprobados es superior a la española gracias al buen trabajo de los profesionales. Sin embargo, la situación es insostenible, con una lista de espera que equivale a toda la producción de carnés de un año en una provincia como Barcelona, lo que exige una solución definitiva.