
ROSALÍA RESUCITA EN MADRID Y ENCANTA A SUS FANS CON UN CONCIERTO ESPECTACULAR
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Rosalía regresó a España con un concierto que dejó a sus fans madrileños extasiados. Tras cancelar su presentación en Milán por una intoxicación alimentaria, la artista catalana se presentó en el Wizink Center de Madrid, dando inicio a sus cuatro fechas en la capital y otras tantas en Barcelona.
Un espectáculo de belleza y precisión
El concierto en Madrid fue un despliegue de talento, belleza plástica y referencias artísticas. Rosalía, en colaboración con el director escénico y coreógrafo griego Dimitris Papaioannou, ofreció un homenaje al teatro, la ópera y la música clásica. Su voz brilló en los momentos más importantes, y su entrega conectó de inmediato con las más de 17.000 personas que llenaron el recinto.
“Yo venía a cantar a Casa Patas y sentí ahí el duende como en ningún otro lugar”, comentó Rosalía al público, recordando sus inicios y el camino recorrido hasta llegar a este punto de su carrera.
Referencias religiosas y puesta en escena innovadora
El imaginario religioso, presente en su último disco, también tuvo un papel importante en la puesta en escena. Los asistentes al concierto adoptaron elementos como el pañuelo monjil o coronas y cruces, creando una atmósfera especial.
La escenografía también destacó por su originalidad. En lugar de la clásica pasarela, dos pasillos a ras de suelo formaban una cruz religiosa, con 22 músicos en el foso, convirtiéndose en un sello distintivo de la gira.
Un recorrido por su discografía
El concierto fue un recorrido por la carrera de Rosalía, aunque con mayor énfasis en su álbum “Lux”. Si bien no incluyó canciones de “El Mal Querer”, sí rescató “El Redentor” de “Los Ángeles”.
También hubo espacio para sorpresas y fusiones, como “Berghain” en versión tecno, “Saoko”, “La Combi Versace” con “De Madrugá”, y “La Rumba del Perdón” con un sampleo de “Sweet Dreams (Are Made of This)” de Eurythmics.
Un show dividido en actos
El concierto se dividió en cuatro movimientos y un intermedio, con una estructura que recordó a la ópera. Comenzó con Rosalía dentro de una caja de transporte de obras de arte, emergiendo como una muñeca de porcelana. La artista interpretó canciones como “Sexo, Violencia y Llantes” y “Reliquia”, antes de ser desplazada al borde del escenario, donde recibió la primera ovación de la noche.
El segundo acto fue un torbellino electrónico, con “Berghain” y “Saoko” encendiendo al público. El tercer acto, con aires de procesión, incluyó “El Redentor” y un cover de “Can’t Take My Eyes Off You”. Finalmente, “La Perla” y su coreografía inspirada en el teatro de sombras se convirtieron en uno de los momentos más virales del show.
Un final apoteósico
La recta final del concierto fue un subidón de energía, con Rosalía mezclándose entre el público, cantando “Dios es un Stalker” y presentando a su orquesta. El cierre, con “Bizcochito”, “Despechá” y “Magnolias”, confirmó a Rosalía como una de las estrellas más importantes de la música española actual.













