EL SORPRENDENTE DEBUT COMO NOVELISTA DE MAYTE GÓMEZ MOLINA: “NO PUEDO IMAGINAR UN MUNDO SIN HISTORIAS

EL SORPRENDENTE DEBUT COMO NOVELISTA DE MAYTE GÓMEZ MOLINA: "NO PUEDO IMAGINAR UN MUNDO SIN HISTORIAS
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

EL SORPRENDENTE DEBUT COMO NOVELISTA DE MAYTE GÓMEZ MOLINA: "NO PUEDO IMAGINAR UN MUNDO SIN HISTORIAS

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Todo comenzó con un premio de dibujo en la escuela, un maletín de rotuladores que se transformó en una obligación. Así, cuando Anna, la ganadora, recibe la llamada de la galerista más importante del país, se abre un abismo bajo sus pies. Este es el inicio de *La boca llena de trigo* (Anagrama), el debut novelístico de Mayte Gómez Molina, conocida hasta ahora como poeta y artista multidisciplinar.

Gómez Molina, nacida en Granada en 1993 y criada en Madrid, confiesa que siempre quiso escribir una novela, pero le daba miedo y no encontraba el tiempo ni el arrojo necesarios. “La poesía es distinta, la llevas en el cuerpo como una canción. La novela exige más continuidad”, explica. La autora encontró la concentración necesaria para abordar este proyecto mientras trabajaba en Basilea, Suiza.

“Tenía la tranquilidad de saber que había un sustento esperándome. Me impuse una especie de media jornada conmigo misma y así pude escribir la novela, gracias también a esa paz de estar *entre trabajos*”, asegura.

Entender el mundo

El paso de la poesía a la novela no ha sido forzado. “Hay algo que se conserva: la imagen. Yo entiendo la poesía como algo muy visual, como fotogramas. En poesía hay que ser muy certero, como lanzar una flecha. En la novela no tanto, pero aparece otro peligro: aburrir”, explica Gómez Molina, Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández 2023 por su obra *Los trabajos sin Hércules*.

Aunque ha trabajado la expansión de la literatura a formatos digitales, considera que “la palabra es la tecnología más perfecta”. Recuerda una cita de Leonardo da Vinci que decía que el alfabeto es la tecnología más avanzada. “Con unas pocas letras puedes escribir obras como *Don Quijote*, *Madame Bovary* o *Crimen y castigo*. Es increíble. Quizá no contamos cosas tan nuevas como creemos. Narramos para entender el mundo. Esa oralidad sigue ahí, no puedo imaginar un mundo sin historias”.

Entre los temas que aborda *La boca llena de trigo*, destaca el hándicap de ser mujer en la creación artística. “Hay una inseguridad mayor en general. Existe una especie de actitud más masculina en el mundo del arte: ‘yo merezco esto, yo soy el mejor’. Las personas que no han sido socializadas para sentir que ese lugar les pertenece suelen reaccionar con más duda”, subraya Gómez Molina.

Añade, “Esa duda, aunque a veces pese, también puede ser fértil. Te mantiene creando y con los pies en la tierra. Además, hay una mitología del artista-genio que no me interesa nada. La inspiración existe, pero también hay trabajo diario, constancia”.

Categoría de sí misma

La novela también explora la relación entre la obra y el mercado. “El éxito depende en parte del mérito y en parte del mercado. Yo uso el mundo del arte en la novela porque muestra muy bien cómo algo íntimo entra de repente en una lógica económica. Vivimos en una cultura muy cuantificada: puntuaciones, estrellas… y eso simplifica mucho”, reflexiona la autora.

La escritora se refiere a la sospecha que pesa sobre el arte contemporáneo: “Hay elitismo, pero también una reacción defensiva del público. Hace falta mediación, educación. No todo es evidente a primera vista. Yo enseñaría más historia del arte y de la imagen. Especialmente ahora, con la inteligencia artificial, necesitamos aprender a leer imágenes. Es una cuestión casi ciudadana”.

Sobre la idea de éxito, Gómez Molina comenta: “Depende de cómo lo entiendas. Para mí, estar tranquila en casa leyendo un sábado ya es éxito. Pero el éxito masivo, como el de Rosalía, debe de ser muy complicado. Te conviertes en una categoría de ti misma. Hay expectativas constantes. También genera presión creativa: tienes que superarte continuamente. Eso puede ser una cárcel”.

Para Gómez Molina, haber culminado su ópera prima como narradora es un éxito indiscutible. “Para mí ha sido como cumplir un sueño de infancia. Me ha dado una seguridad muy bonita, y también espacio para seguir aprendiendo. Ya tengo ideas, pero con calma. Ahora toca disfrutar también de compartir lo que ya está hecho”.