
Socorro, que nunca ganen ellos la batalla cultural
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Ocho millones de estadounidenses manifestándose contra Trump, sus políticas y lo que consideran una deriva dictatorial, demuestran el hartazgo generalizado. Bruce Springsteen, en un acto en Minnesota, dedicó su canción “Streets of Minneapolis” a las víctimas de la violencia por parte de las fuerzas del ICE, comparándolas con las SS. Le acompañaban figuras como Bernie Sanders, Jane Fonda y líderes sindicales.
El hartazgo global con ciertas figuras políticas
El descontento con figuras como Trump y Netanyahu se extiende más allá de Estados Unidos. Incluso sectores de la derecha europea han mostrado su incomodidad ante sus acciones. Sin embargo, figuras como Santiago Abascal en España siguen apoyando políticas controvertidas, mientras que otros líderes políticos parecen desinformados sobre la situación internacional.
Un respiro en la crispación política española
En España, en medio de procesiones y tradiciones, se abre un espacio para la reflexión. El caso de Noelia Castillo, una joven que recibió la eutanasia, ha generado una polémica repugnante, avivada por sectores reaccionarios que critican la decisión y la califican como un fracaso del Estado.
Reacciones de la prensa conservadora
La prensa más conservadora ha vertido comentarios polémicos sobre el caso de Noelia Castillo. Algunos columnistas han culpado a la sociedad por no impedir que se llegara a esta situación, mientras que otros han acusado al Estado de corromper a los jóvenes con “ideaciones aberrantes”. Se han llegado a utilizar términos como “hembra-bruja” para referirse al feminismo, culpándolo de complicar la vida a los españoles.
El auge de la derecha y la batalla cultural
Estas posturas reflejan una mentalidad que, de llegar la derecha al poder, podría marcar el rumbo del país. La derecha busca una batalla intelectual, cultural y moral para moldear la concepción del mundo de la gente común. Antonio Gramsci ya lo anticipó desde la cárcel, y la nueva derecha francesa se apropió de la idea.
Esta batalla se libra en todos los frentes: literatura, propaganda, radio, periodismo, televisión, cine y universidades. No basta con la lucha económica y social; es necesario ganar la guerra cultural.
¿Por qué la derecha está ganando terreno?
La pregunta clave es cómo es posible que tanta gente se incline por la ignorancia, la injusticia, el machismo, el desprecio a los pobres y la negación del cambio climático. Incluso los jóvenes se muestran más reaccionarios que sus padres, buscando refugio en la familia tradicional, la Iglesia y el folklore. Se está revirtiendo una concepción del mundo que muchos creían consolidada.
Quizás no hemos sido capaces de defender nuestros principios con suficiente firmeza. Es crucial estar vigilantes y denunciar a quienes intentan arrebatarnos nuestros derechos.
Adenda: La necesidad de actuar frente al salvajismo
Es fundamental crear un cordón sanitario frente a figuras como Benjamin Netanyahu, responsable de la muerte de niños, mujeres y hombres. Se debería impedir su participación en competiciones deportivas y artísticas, para evitar que equiparen sus acciones con las de seres humanos decentes. Como denunciaron más de 200 artistas, no se les debe permitir mostrar su arte mientras apoyan el genocidio en Gaza.
La FIFA y la UEFA expulsaron a los equipos soviéticos tras la invasión de Ucrania. Hoy, sin embargo, se permite jugar en Estados Unidos sin mayores problemas. Es una muestra de ruindad e indecencia.













