
LLAMAMIENTO DEL OBISPO DE ALBACETE A VIVIR INTENSAMENTE LA SEMANA SANTA
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El obispo de Albacete, Ángel Román, ha invitado a los fieles a prepararse espiritualmente para vivir con profundidad la Semana Santa, desde la entrada triunfal en Jerusalén hasta la agonía de Jesús en Getsemaní.
Humildad y Preparación Espiritual
Monseñor Román ha advertido sobre el peligro de la vanidad, recordando la humildad del burro que transportó a Jesús el Domingo de Ramos. Invitó a los creyentes a dirigir toda la gloria a Jesucristo, evitando la soberbia.
Según el prelado, los primeros días de la Semana Santa son cruciales para prepararse interiormente. Comparó este tiempo con el calentamiento previo a la práctica deportiva, destacando la importancia de la oración personal y comunitaria, el recogimiento y el silencio. Estas prácticas facilitan la recepción del misterio pascual, suavizando el espíritu y abriendo el alma.
La Misa Crismal: Un Anticipo de la Pascua
Ángel Román describió la Misa Crismal como un adelanto de la Pascua, en la que el pueblo de Dios se une en torno al obispo, simbolizando el cuerpo de Cristo en camino hacia el Padre.
Durante esta celebración se bendicen los santos óleos que acompañarán la vida de los cristianos.
El obispo explicó el significado de cada óleo: el de los catecúmenos para fortalecer contra el mal, el de los enfermos (perfumado con bergamota) para sanar cuerpo y alma, y el Santo Crisma (consagrado con perfume de rosas) que recuerda la elección bautismal y la misión de difundir el buen olor de Cristo.
Hizo un llamado a recuperar el sacramento de la unción de los enfermos, subrayando que no debe limitarse al momento final de la vida, sino que es un óleo para dar vida y fortalecer durante la enfermedad.
Jueves Santo: Eucaristía, Sacerdocio y Amor Fraterno
El obispo Román recalcó que la tarde del Jueves Santo concentra tres misterios esenciales: la institución de la Eucaristía, del sacerdocio y el mandamiento del amor fraterno, simbolizado en el lavatorio de los pies. Enfatizó que el amor implica servir, lavar, desbloquear situaciones y dar la vida para dignificar al otro.
Para ilustrar la conexión entre la Eucaristía y el amor a los necesitados, recordó las palabras de Pablo VI sobre los pobres como “un sacramento, es decir, una imagen sagrada del Señor en el mundo”.
Getsemaní: Confianza en la Oscuridad
La meditación concluyó con la “noche oscura” de Getsemaní, donde Jesús muestra su humanidad y sufre. El obispo relacionó esta escena con los momentos difíciles de la vida, como la ansiedad, la soledad o la injusticia. En esas situaciones, la fortaleza reside en la confianza y la unión con el Padre a través de la oración.
Animó a pedir oración y a ser “ángeles de consuelo” para quienes sufren.













