ANÁLISIS DE LA OCU: LAS TORRIJAS INDUSTRIALES SE ALEJAN DE LA RECETA TRADICIONAL

ANÁLISIS DE LA OCU: LAS TORRIJAS INDUSTRIALES SE ALEJAN DE LA RECETA TRADICIONAL
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ANÁLISIS DE LA OCU: LAS TORRIJAS INDUSTRIALES SE ALEJAN DE LA RECETA TRADICIONAL

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Un reciente análisis de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha puesto el foco en las torrijas industriales, un dulce emblemático de la Semana Santa que se ha extendido en supermercados e hipermercados de toda España.

Aditivos: la clave de la mejora, según la OCU

La OCU advierte que las torrijas comercializadas en grandes superficies han mejorado en textura y jugosidad, pero a costa de incorporar una cantidad significativa de aditivos. El estudio detectó hasta catorce tipos distintos, con una media de cinco por unidad, lo que sitúa estos productos dentro de la categoría de ultraprocesados.

Entre los compuestos más habituales se encuentran colorantes, emulsionantes, correctores de acidez y conservantes. Estos ingredientes, aunque permitidos por la normativa alimentaria, modifican sustancialmente la naturaleza de la receta tradicional, que se basa en pan, leche, huevo, azúcar y, en muchos casos, miel, sin necesidad de añadidos para su conservación o aspecto final.

La presencia de estos aditivos responde, en gran medida, a necesidades industriales: prolongar la vida útil, estandarizar el sabor y mejorar la apariencia del producto. Sin embargo, desde el punto de vista nutricional y gastronómico, su uso plantea dudas sobre la calidad real del alimento.

Solo una de las referencias analizadas prescinde completamente de aditivos, acercándose más a una elaboración artesanal.

Jarabe en lugar de azúcar y la ausencia de miel

Otro aspecto cuestionado es la sustitución del azúcar tradicional por jarabes de glucosa y fructosa, edulcorantes más económicos utilizados en la mayoría de las torrijas analizadas, lo que supone una modificación significativa del perfil gustativo. La receta tradicional se caracteriza por el uso de azúcar y, en muchos casos, miel, un ingrediente que aporta matices aromáticos y una textura característica. Sin embargo, el estudio no ha encontrado rastro de miel en ninguna de las muestras examinadas.

Esta ausencia refuerza la idea de que las torrijas industriales priorizan criterios de coste y producción frente a la fidelidad a la receta original. Aunque algunas marcas mantienen el uso de azúcar convencional, lo que las sitúa en una posición intermedia dentro del análisis comparativo.

Este cambio de ingredientes también responde a la necesidad de homogeneizar el producto y facilitar su conservación, pero implica una pérdida de autenticidad que no pasa desapercibida para los consumidores más exigentes.

El aceite de fritura y el sabor final

El estudio también analizó el tipo de aceite utilizado en la fritura, un elemento clave en la elaboración de las torrijas.

La mayoría de los productos se fríen en aceite de girasol o de nabina, opciones neutras que no interfieren en exceso con el sabor original. No obstante, estos aceites pueden generar notas desagradables si se recalientan o reutilizan en exceso.

Los expertos detectaron en algunas muestras un retrogusto graso persistente, así como una sensación aceitosa en boca, posiblemente relacionado con la reutilización del aceite para optimizar costes. A pesar de estas observaciones, el panel de catadores coincide en que la textura de las torrijas ha mejorado respecto a evaluaciones anteriores, con un interior más tierno y jugoso.

En términos de valoración global, algunas referencias destacan por su equilibrio entre sabor, textura y precio, sobre todo las que prescinden de aditivos o reducen su uso, aproximándose más al estándar tradicional. El análisis también señala que los precios por kilo han disminuido en comparación con años anteriores, lo que sugiere una estrategia competitiva por parte de las cadenas de distribución, situando a las torrijas de supermercado en un rango más accesible, costando aproximadamente la mitad que las de pastelería.

En conjunto, el estudio refleja una evolución dual: mejora técnica en textura y presentación, pero alejamiento progresivo de la receta tradicional que define a este postre histórico.