
Fallece una percebeira arrastrada por un golpe de mar en la costa de Porto do Son (A Coruña)
Una percebeira de 54 años ha fallecido a primera de la mañana en la costa de Baroña, en el municipio de Porto do Son (A Coruña), tras ser arrastrada por un golpe de mar. El cadáver de esta mujer, una mariscadora muy experimentada y socia de la cofradía de pescadores local, era encontrado flotando en una zona de rocas, un suceso que ha consternado a la comunidad marinera.
El patrón mayor de la cofradía de Porto do Son, Emilio Queiruga, ha sido uno de los testigos directos de la tragedia.
Según su relato, se dirigía a faenar al erizo junto a su hijo cuando fueron alertados por otras personas desde la costa. “Nos hacían señas con las manos en cruceta”, ha explicado, tras lo que se han acercado a la zona rocosa de Baroña a pesar de que la fuerza del mar lo impedía, aunque finalmente han logrado divisar el cuerpo de la mujer.
Era el propio hijo del patrón mayor quien se tiraba de la lancha al mar para rescatar el cuerpo, “tras lo que intentamos la reanimación, pero estaba boca abajo por lo que debía de llevar ya algún tiempo fallecida”, ha lamentado Emilio.
Tras recuperar el cadáver del agua, lo trasladaron en su embarcación hasta el puerto de Porto do Son.
Según nos cuenta el propio patrón, la fallecida era una profesional “muy experimentada, llevaba muchos años, prácticamente toda una vida”, ha destacado el patrón mayor. Con 54 años, acumulaba una vasta experiencia en una profesión de alto riesgo.
La tragedia es aún mayor, ya que su marido también es percebeiro.
La noticia ha supuesto un duro mazazo para la cofradía y para todo el pueblo. Emilio, visiblemente afectado, ha confesado la dureza del momento: “Es un golpe enorme”.
El patrón mayor ha recordado que no es la primera vez que se enfrentan a una situación así, dejando una reflexión desoladora sobre el peligro de su trabajo.
Aunque se baraja que un golpe de mar pudiera ser la causa del accidente, según ha informado en sus redes la Axencia Galega de Emerxencias, el patrón mayor no ha podido confirmarlo. La experiencia de la percebeira añade más incertidumbre a lo sucedido.
Con resignación, Emilio ha añadido una frase que resume la crudeza del oficio: “A estas cosas ya nos estamos acostumbrando”.












