Darío Rodríguez, propietario de un albergue del Camino Lebaniego: "Los peregrinos piden más señales y sitios para comer y descansar"

Darío Rodríguez, propietario de un albergue del Camino Lebaniego: "Los peregrinos piden más señales y sitios para comer y descansar"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Darío Rodríguez, propietario de un albergue del Camino Lebaniego: "Los peregrinos piden más señales y sitios para comer y descansar"

El Camino Lebaniego se presenta como una alternativa de recogimiento y naturaleza en Semana Santa, lejos de las aglomeraciones de los años jubilares. Aunque no sufre una masificación, la experiencia requiere una buena planificación, especialmente en lo que respecta al alojamiento, ya que la demanda se concentra en fechas muy concretas.

Valeriano Teja, presidente de la asociación “Peregrinos por Cantabria”, confirma que, si bien hay épocas mejores como la primera quincena de septiembre por el clima y las horas de luz, “en Semana Santa es una buena época” para realizar la ruta.

El principal desafío para los peregrinos en Semana Santa es encontrar alojamiento.

Darío Rodríguez, propietario de la posada y el albergue de Cabañes, advierte que “todo el mundo se plantea las mismas fechas realizar el camino”, lo que provoca que los albergues se llenen, especialmente el Viernes Santo, ya que la mayoría busca llegar el sábado al monasterio de Santo Toribio de Liébana, y regresar a su casa el domingo.

Actualmente, la ruta cuenta con 187 plazas, repartidas en cinco albergues abiertos, a la espera de la apertura de otros tres. Sin embargo, la idea no es aumentar significativamente la capacidad de acogida, según explica Pilar Gómez Bahamonde, gerente de la Fundación Camino Lebaniego.

El objetivo, según la Fundación, es proteger tanto a los pueblos pequeños como al propio peregrino que busca “introspección, recogimiento, experiencia única y personal, un viaje interior”.

Gómez Bahamonde defiende un modelo de unas 50 plazas al día para mantener la autenticidad de la montaña de Cantabria: “No puedes meter a 200 peregrinos en una localidad pequeña de unos 18 habitantes… Con eso alteras la vida cotidiana de esos lugareños, y también flaco favor le hacemos al peregrino, que precisamente huye de la masificación y busca esa introspección y recogimiento”.

Tanto la asociación de peregrinos como los responsables de los albergues perciben un aumento significativo de mujeres que recorren el camino; creen que ha habido “sorpasso” a los hombres.

Pero no es así, por poco. Y es que una encuesta reciente de la Fundación Camino Lebaniego sobre 473 personas revela que la presencia femenina roza la paridad.

“Si en 2017 había un 25 % de mujeres y en 2022 había un 44 %, ahora ya están en el 48,9 %. Es decir, casi, casi igualaditas a los hombres”, detalla Gómez Bahamonde.

Para la directora de la fundación, este dato demuestra que “es un camino seguro”.

Además, destaca un rejuvenecimiento constante, con un 42% de peregrinos jóvenes (de entre 15 y 40 años), incluyendo grupos de institutos y jóvenes que viajan solos: “Está madurando el camino”, concluye.

A pesar de la alta satisfacción general, los peregrinos y los albergues señalan aspectos a mejorar. Tanto Valeriano Teja como Darío Rodríguez apuntan a la señalética y las infraestructuras: “La mayor queja que tiene la gente es la falta de infraestructura que tiene el camino lebaniego, es un camino salvaje, vas a tener muy pocos lugares donde comer y descansar”, lamenta Rodríguez.

Frente a estas críticas, Gómez Bahamonde sostiene que no son mayoritarias y se remite a los datos: “La encuesta que hemos hecho nos dice que el 93 % de los peregrinos que vienen a Santo Toribio manifiestan una satisfacción, que el camino ha cumplido sus expectativas”.

Además, respecto a la señalética, anuncia que se instalarán nuevas balizas entre 2026 y 2027 para mejorar en este aspecto.