
El modelo de Villanúa para fijar población: capta pisos vacíos con una bonificación del 95% en el IBI
La Bolsa de Alquiler creada por la Oficina de la Vivienda de Villanúa a finales de 2023 se ha consolidado como una herramienta eficaz para facilitar el acceso a una primera vivienda y fijar población en la localidad. Esta iniciativa, que busca implicar a propietarios de segundas residencias o de viviendas vacías, ha logrado gestionar con éxito el alquiler para 17 demandantes y cuenta con un registro de 120 solicitudes.
El objetivo es dar respuesta a la creciente demanda en un municipio con un censo de 500 empadronados y más de 1.000 viviendas de segunda residencia.
El responsable de la oficina, Ignacio Galtier, explica que el fin es captar inmuebles que no se usan durante todo el año para ofrecerlos a trabajadores y familias que quieren asentarse en el pueblo “en unas condiciones dignas y a un precio asequible”. El problema, según Galtier, es la inestabilidad de muchos contratos actuales.
“Aquí pasa mucho que la gente tiene vivienda en invierno pero en agosto se tiene que ir al piso del amigo porque viene el dueño”, lamenta. El objetivo, por tanto, es claro: “lo que buscamos es estabilidad habitacional”.
Para convencer a los propietarios, el Ayuntamiento de Villanúa ofrece un paquete de beneficios económicos y logísticos muy atractivo.
El principal es una bonificación del 95% en el recibo del IBI para quienes incorporen su vivienda a la bolsa para alquiler de larga duración. Además, la sociedad pública Vivienda Villanúa asume la gestión integral del contrato, desde su redacción y tramitación hasta el depósito de la fianza en la Delegación del Gobierno de Aragón.
La oficina también se encarga de abonar el certificado de eficiencia energética, obligatorio para poder alquilar, y cubre un seguro de impago y de contenido para proteger los enseres.
Con esto, se pretende vender “la tranquilidad de que el propietario sabe que su apartamento está con gente de confianza, cuidado, asegurado y bonificado”. En resumen, como señala Galtier, “él solo tiene que esperar a que a principio de mes le llegue la transferencia de Vivienda Villanúa con su renta”.
Aunque en la bolsa hay 120 solicitudes, Galtier estima que los demandantes reales actuales rondan los 60 o 70, ya que muchos han encontrado otras soluciones o sus circunstancias han cambiado.
El perfil del solicitante es variado: desde gente joven que ya reside en el valle hasta nuevas familias que llegan atraídas por oportunidades laborales, principalmente en el sector servicios, como las pistas de esquí en invierno o la hostelería en verano.
Además de la bolsa de alquiler, Villanúa completará en junio la construcción de 23 viviendas destinadas a alquiler social en el edificio El Carrascal. El proyecto, financiado por el Gobierno de Aragón a través de Suelo y Vivienda de Aragón, cuenta con un presupuesto de casi 3 millones de euros y ofrecerá tipologías de 1 y 2 dormitorios con garaje y criterios de eficiencia energética.
No obstante, Ignacio Galtier se muestra cauto con los plazos de entrega.
Aunque confirma que las obras finalizarán en junio, considera “aventurado” afirmar que las viviendas se entregarán en esa fecha. “Ahora nos tendremos que sentar Suelo y Vivienda de Aragón y el Ayuntamiento para decidir cómo se van a adjudicar esas viviendas con los criterios normales, y eso nos llevará unos meses”, matiza Galtier, que sigue de cerca el avance de la construcción.













