
Intento fallido de asentamiento – Un navegante encontró restos humanos tras recorrer la zona y decidió bautizar el enclave con una referencia clara a lo ocurrido, reflejando el hambre que había arrasado allí
El manuscrito perdido de un fraile del siglo XIV sobre la tierra de los gigantes y los árboles verdes revela que los europeos oyeron hablar de América mucho antes de que Colón zarpara
El asentamiento empezó con una decisión que buscaba asegurar protección y terminó con una cadena de hechos que llevaron a la muerte de casi todos sus habitantes. Puerto del Hambre fue una colonia española levantada en el extremo sur de América que reunió a colonos, soldados y religiosos en un lugar aislado, con frío persistente y acceso muy limitado a alimentos.
Ese enclave recibió su nombre después de que un navegante encontrara cuerpos de colonos que habían muerto por falta de comida, lo que da una idea clara de lo ocurrido. La colonia nació como parte de un plan para controlar un paso marítimo importante, pero la distancia con otros territorios y la dificultad para recibir suministros acabaron convirtiendo la vida diaria en una lucha por sobrevivir.
Esa secuencia de decisiones y condiciones llevó a un punto en el que la fundación dejó de funcionar como asentamiento viable y quedó reducida a restos enterrados que hoy permiten reconstruir lo sucedido.
Los restos actuales permiten reconstruir lo ocurrido en aquel asentamiento
Una moneda de ocho reales hallada en la iglesia permite ubicar con exactitud Rey Don Felipe y reconstruir su trazado. El hallazgo, recogido por La Brújula Verde, muestra que la pieza apareció en el mismo punto descrito en documentos del siglo XVI, lo que permite fijar sobre el terreno la posición del núcleo inicial del asentamiento.
Esa coincidencia entre lo escrito y lo que ha salido a la luz permite colocar sobre el mapa las primeras construcciones y entender cómo se distribuía el resto del lugar.
Además, la moneda no se había movido con el paso del tiempo, ya que seguía encajada en la base de la estructura religiosa, exactamente donde la dejaron al fundar la colonia.
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Un ritual inicial dejó una pista enterrada bajo una construcción religiosa
Durante la fundación de la ciudad, Pedro Sarmiento de Gamboa colocó una piedra para iniciar la construcción de la iglesia y enterró bajo ella una moneda de ocho reales. Ese gesto seguía un ritual habitual en el que se introducía un objeto en los cimientos para invocar protección religiosa y política.
La moneda quedó apoyada sobre una superficie de piedra dentro de la pequeña iglesia, justo donde se levantó el primer edificio del asentamiento.
Esa acción dejó una referencia que siglos después permite identificar el punto exacto donde comenzó la colonia.
El real de a ocho que se encontró era una moneda de plata acuñada bajo el reinado de Felipe II y circulaba en mercados de distintos continentes. Se aceptaba en lugares tan lejanos como China o Filipinas, lo que muestra su uso extendido en el siglo XVI.
La pieza presenta una cruz de Jerusalén en una cara y el escudo del monarca en la otra, lo que vinculaba la moneda con la autoridad política de la corona en los territorios donde se utilizaba.
Su presencia en el estrecho indica que ese sistema económico llegaba también a zonas muy alejadas de los centros de poder.
Un equipo arqueológico localizó el punto tras detectar una señal bajo tierra
El proyecto que permitió localizar la moneda estuvo coordinado por Soledad González Díaz, investigadora de la Universidad Bernardo O’Higgins y del Centro de Estudios Históricos y Humanidades. En el trabajo también participaron arqueólogos como Simón Urbina y Francisco Garrido, del Museo Nacional de Historia Natural de Chile.
González Díaz explicó que “se encontró exactamente dónde decían las fuentes históricas, en una superficie de piedra dentro de la estructura de la pequeña iglesia”.
Urbina añadió que “este no es un objeto aislado”. Garrido señaló que “detectamos una señal muy fuerte, pero en esa etapa no sabíamos lo que era”.
Hallazgos previos ya apuntaban a la presencia del contingente original
Antes de este hallazgo, en el mismo lugar se habían encontrado dos cañones conocidos como medios sacre, fechados en 1581 y vinculados a la expedición que llegó en 1584. Esas piezas de artillería confirmaron la presencia del contingente que intentó levantar la colonia.
El asentamiento se situaba a 56 kilómetros al sur de la actual Punta Arenas, en la ribera norte del estrecho de Magallanes. Las investigaciones anteriores ya habían identificado restos de estructuras, pero no permitían fijar con exactitud el punto inicial de la ciudad.
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La pieza hallada sigue en su sitio y guía la reconstrucción del trazado
El equipo utilizó sistemas de geolocalización y detectores de metales para recorrer el terreno y registrar señales bajo la superficie. Durante ese trabajo identificaron un punto con una intensidad metálica alta.
Con esos datos decidieron excavar justo en ese lugar y encontraron la moneda. La intervención se realizó de forma controlada para no dañar los restos, y permitió acceder al objeto sin alterar el entorno inmediato.
La expedición terminó en tragedia tras años sin recursos suficientes
La colonia de Rey Don Felipe se fundó el 25 de marzo de 1584 con unos 300 colonos dentro de un proyecto mayor que había movilizado 23 naves y cerca de 3000 personas. El objetivo era ocupar y proteger el paso interoceánico, pero el aislamiento y la falta de alimentos provocaron una situación límite.
La mayoría de los habitantes murió por inanición en pocos años. Cuando el navegante inglés Thomas Cavendish llegó al lugar, encontró a los colonos fallecidos y llamó al sitio Port Famine, nombre que pasó al español como Puerto del Hambre.
Siglos después de esa tragedia, ese mismo lugar sigue ofreciendo pistas. La moneda encontrada hoy sigue en el mismo punto donde fue colocada en el siglo XVI, apoyada sobre la piedra de la iglesia.
Ese detalle permite fijar el lugar donde comenzó la construcción del asentamiento y usarlo como punto de partida para situar casas, bodegas y otros espacios descritos en los documentos. A partir de ese lugar, los investigadores pueden trazar el plano del asentamiento y avanzar en el análisis de la pieza para determinar su origen exacto y su fecha de acuñación.












