Renfe abandona su proyecto de alta velocidad a París por trabas burocráticas

Renfe abandona su proyecto de alta velocidad a París por trabas burocráticas
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Renfe abandona su proyecto de alta velocidad a París por trabas burocráticas

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Renfe ha decidido pausar, al menos temporalmente, su ambicioso proyecto de conectar España con París a través de la alta velocidad. La compañía española ha tomado esta determinación debido a las dificultades que enfrenta para operar en el mercado francés, donde la empresa estatal SNCF ejerce un dominio considerable. Curiosamente, SNCF es la misma empresa que gestiona Ouigo en España, competidor directo de Renfe en las principales rutas de alta velocidad.

Tanto Renfe como el ministro de Transportes español, Óscar Puente, han manifestado en repetidas ocasiones la necesidad de “reciprocidad” por parte de Francia, solicitando que se les permita operar en el país vecino en condiciones similares a las que Ouigo disfruta en España.

Años de trabajo y obstáculos

La conexión de alta velocidad entre España y París es un proyecto en el que Renfe ha invertido casi una década de trabajo. Sin embargo, la compañía ha optado por detener su avance ante los obstáculos que ha encontrado en la homologación de sus trenes, lo que ha llevado a la resolución del Acuerdo Marco existente con SNCF Réseau.

Es importante destacar que esta decisión no implica un adiós definitivo a la alta velocidad española en París. Según fuentes de Renfe, se trata de un “punto y seguido” con la esperanza de que las condiciones técnicas y operativas mejoren en el futuro. “Mantenemos la voluntad de retomar estos trabajos cuando las condiciones técnicas y operativas lo permitan”, aseguran.

Renfe continuará operando las líneas internacionales que actualmente gestiona en Francia, incluyendo las conexiones entre Barcelona y Lyon, así como Barcelona y Marsella. Estas rutas, que Renfe opera desde 2023, han transportado a más de 640.000 pasajeros.

Problemas con la homologación de los trenes Talgo

En 2017, Renfe firmó un contrato para la adquisición de 30 trenes de alta velocidad, de los cuales 10 estaban específicamente diseñados para operar tanto en España como en Francia.

A lo largo de estos años, se han realizado los trabajos necesarios para la homologación de los trenes S106 en la red ferroviaria francesa. No obstante, este proceso se ha visto afectado por “diversas dificultades técnicas y operativas que han ralentizado de manera significativa el proceso de homologación”, sin que exista una fecha clara para su finalización.

Ante la imposibilidad de obtener el certificado de seguridad necesario para ampliar sus operaciones en Francia, Renfe inició un período de reflexión y análisis sobre su presencia en este mercado, instando a las autoridades francesas a tomar medidas para desbloquear el proceso de homologación de los trenes Talgo.

Mientras tanto, los trenes S106 equipados con sistemas específicos para Francia han sido incorporados a la operación comercial en España, debido a la “elevada demanda de material rodante existente en el mercado nacional”.

La llegada del AVE a París está condicionada a la obtención de una ampliación del Certificado de Seguridad Único (CSU) de Renfe en Francia. La empresa ha estado trabajando en esta tramitación durante años, pero no ha podido presentar la solicitud ante la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea (EUAR) debido a la incertidumbre sobre la fecha de inicio de las operaciones, que depende de la finalización de la homologación de los materiales.

Por lo tanto, “teniendo en cuenta las dificultades acumuladas en el proceso de homologación en Francia y la imposibilidad de establecer un horizonte temporal fiable para su culminación, Renfe ha decidido resolver en este momento el Acuerdo Marco existente con SNCF Réseau para la llegada a París”, según fuentes de Renfe. No obstante, la empresa no descarta retomar el acuerdo si las circunstancias cambian.

Incompatibilidades técnicas y normativas

Inicialmente, Francia descartó el modelo Alstom S-100 para operar en el corredor Lyon-París, lo que impide que la serie 100F, que circula entre Barcelona-Lyon y Madrid-Marsella, llegue hasta la capital francesa. Según Renfe, el problema reside en la aplicación de la normativa actual a trenes de tecnologías de los años 80, ya que los trenes TGV-A o TGV-R de SNCF no se vieron sometidos a la normativa actual.

En cuanto a la serie Avril (Talgo S106), también ha enfrentado numerosos obstáculos para su homologación en Francia. Estos trenes, ya autorizados en España, cumplen con las Especificaciones Técnicas Europeas de Interoperabilidad, pero han estado mucho tiempo en Francia pendientes de validaciones que solo afectan a las normas nacionales de este territorio, que son muy numerosas en comparación con otros países.

Diferencias con la liberalización del mercado español

El Cuarto Paquete Ferroviario de la Unión Europea busca eliminar las barreras en los diferentes países y lograr la integración de un espacio ferroviario único. Sin embargo, este proceso no está siendo sencillo.

Según fuentes de Renfe, mientras que la liberalización en España se ha producido con rapidez y facilidades, Francia ha mantenido un alto nivel de normativa propia, de alta complejidad y que no resulta fácil de evaluar por organismos independientes.

Además, la inversión en infraestructura ferroviaria en Francia es limitada en comparación con otros países del entorno y adolece de un escaso despliegue del sistema ERTMS, el estándar europeo de señalización ferroviaria. Esto genera problemas de interoperabilidad y dificulta la apertura a la competencia, obligando a los operadores a adaptar sus sistemas de seguridad a la casuística francesa.