"La Luna es el objetivo táctico y Marte es el objetivo estratégico" para EE.UU. y China: la víspera del lanzamiento del Artemis II

"La Luna es el objetivo táctico y Marte es el objetivo estratégico" para EE.UU. y China: la víspera del lanzamiento del Artemis II
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

"La Luna es el objetivo táctico y Marte es el objetivo estratégico" para EE.UU. y China: la víspera del lanzamiento del Artemis II

Más de medio siglo después de que los últimos astronautas pisaran la Luna en 1972, la humanidad se prepara para regresar a la órbita del satélite. La misión Artemis 2 de la NASA marca el camino de vuelta en un hito de la exploración espacial que recuerda a la proeza del Apolo 11 en 1969. El despegue está previsto desde Florida con cuatro astronautas a bordo de la cápsula Orión, impulsada por el cohete más potente jamás construido.

Por primera vez, la tripulación que viajará a la órbita lunar incluirá a una mujer, una persona de raza negra y un canadiense. El equipo lo forman el comandante Rithe Weissmann, el piloto Víctor Grover, la especialista Cristina Koch y el también especialista Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense.

Aunque Hansen es el único sin experiencia previa en vuelos espaciales, el resto son veteranos.

Guillermo Rojo, preparador físico de astronautas, ha destacado el altísimo nivel de la tripulación: “Llevan muchísimos años preparándose para esta misión. Recordemos que tres de los cuatro astronautas tienen una vastísima experiencia en vuelos espaciales”. Según Rojo, la preparación física y mental es “crucial” y “tremendamente importante” para reducir los riesgos a nivel cardiovascular, nervioso y musculoesquelético en una misión tan crítica.

El objetivo principal de Artemis 2, una misión de 10 días de duración y más de un millón de kilómetros, es probar los sistemas de la nave con humanos a bordo. Tal y como ha explicado el divulgador científico Jorge Alcalde, “es el primer paso hacia misiones tripuladas que puedan pisar la Luna”.

La misión está llena de hitos históricos, ya que batirá varios récords.

Además de ser los humanos que más se alejen de nuestro planeta, al regresar a la Tierra se convertirán en “la especie viva que más rápido ha volado jamás, a 25.000 kilómetros por hora”, según ha señalado Alcalde. La misión servirá para validar tecnologías de navegación, comunicaciones y seguridad de cara a futuras misiones, como Artemis 3 y 4, que prevén alunizar en 2028.

Desde la NASA se vive con una “auténtica obsesión por la seguridad”, como ha descrito A. Se revisan continuamente posibles anomalías técnicas en sensores y válvulas, además de la meteorología. El lanzamiento es una de las fases más críticas, pero también lo son las condiciones de radiación en el espacio profundo o la reentrada en la atmósfera a casi 40.000 km/h y 3.000 grados de temperatura.

Para afrontar estos momentos, la cápsula Orión es uno de los vehículos más seguros jamás construidos.

Pla García ha explicado que “incorpora un sistema de escape durante el lanzamiento para preservar la seguridad”, así como “redundancia en todos los sistemas críticos” y un avanzado escudo térmico. La ingeniera de la NASA Molly White ha ilustrado la potencia de este escudo al explicar que la fricción con el aire a 25-30 veces la velocidad del sonido genera un calor inmenso del que la nave debe protegerse.

La misión no solo mira a la Luna, sino también al futuro. El objetivo, según declaraciones de la NASA, es asentar las bases para que la siguiente generación pueda “ir más allá”. La información que se recoja sobre el comportamiento del cuerpo humano en condiciones extremas y el funcionamiento de los sistemas de soporte vital será clave para los siguientes pasos.

El objetivo último del programa Artemis es ambicioso.

Carlos García Galán, ingeniero español en la NASA, ha confirmado que los dos grandes metas son “volver a la Luna con seres humanos americanos” y “construir una base lunar”. Esta base no solo sería un hito en sí misma, sino que serviría como trampolín para el siguiente gran salto de la humanidad: un futuro viaje a Marte.

Esta ambición ha desatado una nueva carrera espacial en la que Estados Unidos compite con China. Según Jorge Alcalde, aunque “Estados Unidos lleva la ventaja por experiencia”, China “progresa muy rápido” con un programa espacial secreto y el objetivo de poner un astronauta en la Luna en 2030. Alcalde advierte que “a lo mejor, nos llevamos una sorpresa de último minuto”.

Mientras tanto, la ciencia espera obtener datos valiosos.

Jesús Martínez Frías, experto en geociencias planetarias, ha explicado el interés por el lado oculto de la Luna, un hemisferio que no vemos desde la Tierra y con una geología distinta, con una corteza más espesa y un mayor grado de craterización. El lugar más interesante para una futura base es el polo sur lunar, en la cuenca de Aitken, donde se ha detectado una “anomalía gravimétrica enorme” que sugiere una gigantesca masa metálica bajo la superficie.

Una base allí permitiría, según Martínez Frías, “hacer ciencia en la Luna, sobre la Luna y desde la Luna”. Se podrían explotar recursos como el Helio-3, estudiar la geología primigenia de nuestro sistema solar, instalar telescopios sin la distorsión de la atmósfera terrestre y, sobre todo, prepararnos para el objetivo estratégico final, que no es la Luna, sino Marte.