
Externalización de la sanidad rural en Aragón genera controversia
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
La creciente externalización de servicios sanitarios públicos en Aragón, evidenciada por contratos recientes en hospitales de Teruel y Alcañiz con Ribera Salud y Quirónsalud, ha desatado fuertes críticas. La oposición, conformada por partidos como PSOE, Teruel Existe e Izquierda Unida, denuncia una “privatización progresiva” que, según afirman, implica mayores costes, menor control público y un debilitamiento del sistema sanitario, especialmente en las zonas rurales.
Tensión estructural en la sanidad aragonesa
La sanidad pública aragonesa enfrenta una situación de tensión estructural debido a la falta de profesionales, particularmente en áreas rurales como Teruel. Ante esta problemática, el Gobierno de Aragón ha recurrido cada vez más a la externalización de servicios médicos, adjudicando contratos a empresas privadas como solución para garantizar la atención sanitaria. Esta estrategia ha generado un intenso debate político y social.
Críticas del PSOE
El PSOE de Teruel ha alertado sobre la llegada del modelo privatizador al Hospital de Alcañiz, haciendo referencia al contrato licitado para externalizar parte del servicio de cirugía ortopédica y traumatología por un período de seis meses, con un coste superior a 428.000 euros. Los socialistas acusan a la Consejería de Sanidad de “mala gestión” y señalan que el PP “crea el problema” para justificar la necesidad de la externalización. Rafael Guía, diputado socialista, asegura que nunca antes había sido necesario un contrato de estas características en el hospital y critica la apuesta del gobierno por “el modelo privatizador del Partido Popular, que externaliza todos los servicios a empresas amigas como Quirón o Ribera Salud”.
Denuncias de Teruel Existe
Teruel Existe ha denunciado la “privatización programada” de los servicios sanitarios en Aragón, especialmente en los hospitales de Teruel y Alcañiz, y ha reclamado un cambio de modelo que priorice el refuerzo de la sanidad pública y de sus profesionales. En el Hospital Obispo Polanco de Teruel, se han adjudicado contratos por un valor aproximado de 600.000 euros, incluyendo uno a Ribera Salud por 199.000 euros para cubrir guardias en ginecología, anestesia y urología, y otro de 398.370 euros para servicios como otorrinolaringología, rehabilitación y dermatología. Teruel Existe estima que estos servicios podrían haberse prestado por unos 400.000 euros mediante gestión directa, lo que implicaría un sobrecoste cercano al 30%. También denuncian el agravio comparativo entre profesionales, indicando que el personal externalizado llega a cobrar cerca de 98 euros por hora frente a los 29 euros de los especialistas del propio hospital.
Joaquín Moreno, portavoz de Teruel Existe, ha asegurado que este proceso responde a un modelo que “tiende hacia la privatización progresiva”, poniendo como ejemplo el hospital de Torrejón de Ardoz. “La externalización se presenta como un concurso público, pero en realidad responde a un mercado cerrado dominado por grandes grupos empresariales que se reparten los concursos y zonas de trabajo y su objetivo es maximizar el beneficio”, ha afirmado.
Dificultad para cubrir plazas
Tanto Teruel Existe como Izquierda Unida han criticado la gestión sanitaria del actual Gobierno de Aragón, acusándolo de “no haber sido capaz de cubrir las plantillas de los hospitales en el territorio ni de atraer médicos al medio rural, pero sí de externalizar servicios para generar negocio con la sanidad pública”. Izquierda Unida ha expresado su preocupación tras conocerse que las 44 plazas médicas ofertadas para los centros de salud del Bajo Aragón Histórico han quedado completamente desiertas. María Milián, miembro de Izquierda Unida, afirma que el PP bloqueó durante toda la anterior legislatura la convocatoria de oposiciones a medicina de familia, acumulando un total de 332 plazas, y que ahora “ha usado el mantra de que no hay médicos y de que no quieren ir al mundo rural para justificarlo”.
Modelos en contraste: Ribera Salud, Quirónsalud y la gestión pública
El debate sobre la externalización sanitaria en Aragón se enmarca en una comparación más amplia entre los distintos modelos de gestión que conviven en el sistema sanitario español. La presencia de empresas como Ribera Salud y Quirónsalud responde a esquemas diferentes de colaboración público-privada, cuyas consecuencias han sido observadas en comunidades como Valencia o Madrid. Frente a ellos, el sistema público sigue siendo el modelo predominante, aunque no exento de dificultades.
El modelo de Ribera Salud, basado en la gestión integral de hospitales y áreas de salud mediante un sistema de pago capitativo, introduce un incentivo a la contención del gasto. Sin embargo, diversos informes han apuntado a prácticas orientadas a reducir costes, así como a dificultades de control y transparencia por parte de la administración. Quirónsalud, por su parte, se basa en conciertos sanitarios, derivaciones desde el sistema público y gestión de hospitales bajo fórmulas mixtas. Este modelo ha mostrado una gran capacidad para absorber actividad asistencial y reducir tiempos de espera, pero también ha generado un incremento significativo del gasto público asociado.
La experiencia de distintas comunidades autónomas sugiere que la colaboración público-privada puede ofrecer soluciones puntuales en contextos de presión asistencial, pero también introduce riesgos estructurales si se convierte en un elemento central del sistema, como el aumento del gasto a medio plazo, la pérdida de capacidad operativa del sector público y la creciente dependencia de grandes grupos sanitarios.













