
Martes Santo de Pasión y Reencuentro en Chiclana
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Chiclana vibró con intensidad en un Martes Santo que quedará grabado en la memoria. Tras un año de incertidumbre meteorológica, las hermandades del Amor y Afligidos volvieron a las calles, arropadas por una multitud de fieles y vecinos que ansiaban este reencuentro con la tradición.
La Hermandad del Amor Desata la Emoción
Desde las primeras horas de la tarde, la atmósfera en los alrededores de la Iglesia de San Antonio anunciaba una jornada especial. A las 16:45, las puertas del templo se abrieron, desatando una explosión de aplausos y emoción al ver salir a la Hermandad del Amor.
La imagen de Nuestro Padre Jesús del Amor en su Sentencia, obra de Fernando Aguado, recorrió las calles chiclaneras con una fuerza simbólica palpable. La talla, ataviada con una túnica de terciopelo, destacaba aún más su imponente presencia.
Uno de los momentos más esperados fue la presentación del paso de misterio completamente finalizado, que incorporaba nuevas figuras como un centurión romano y un escriba, enriqueciendo la narrativa visual de la escena.
La primera levantá, dedicada a una niña enferma vinculada al grupo joven de la hermandad, conmovió a los presentes, generando un silencio respetuoso seguido de una ovación cargada de sensibilidad.
Afligidos Regresa con Renovada Esperanza
Mientras tanto, la expectación crecía en torno a la salida de la cofradía de Afligidos desde la Iglesia de San Telmo.
A las siete de la tarde, la Cruz de Guía marcó el inicio del recorrido, seguida por nazarenos con túnicas negras y capirotes azules.
La imagen de María Santísima de los Desconsuelos, restaurada tras el incendio ocurrido en el templo, fue recibida con especial atención. El trabajo de Francisco Berlanga de Ávila devolvió a la talla su expresividad original, mostrando una renovada estampa donde tradición y recuperación se fusionan.
Un Martes Santo para el Recuerdo
Con ambas hermandades en la calle, Chiclana vivió uno de los momentos más intensos de su Semana Santa. Las calles del centro se llenaron de público, creando escenas de gran belleza en puntos emblemáticos.
El clima favorable permitió que las hermandades completaran sus recorridos sin contratiempos. A medida que avanzaba la tarde, los aplausos espontáneos se alternaban con momentos de recogimiento, creando una atmósfera íntima y profundamente simbólica.
El regreso de ambas cofradías a sus templos marcó el final de una jornada histórica, no solo por los estrenos y la calidad de los desfiles procesionales, sino por lo que representaba emocionalmente para la ciudad: la recuperación plena de una de sus tradiciones más arraigadas, reafirmando el vínculo entre fe, cultura y comunidad.













