
El Triduo Pascual: Tres días para profundizar en el misterio de la fe cristiana
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La Iglesia Católica dedica tres días, conocidos como el Triduo Pascual, a profundizar en el misterio central de la fe cristiana. Estos días, que se remontan al siglo IV, ofrecen una oportunidad para comprender el significado profundo de la Pascua y el valor del domingo para la comunidad cristiana.
Jueves Santo: La Institución de la Eucaristía
El Triduo comienza en la tarde del Jueves Santo con la misa “In coena domini” (en la cena del Señor).
En esta celebración se conmemora la institución de la Eucaristía y se realizan gestos simbólicos como el lavatorio de los pies, que anticipa el sacrificio de la cruz. Estos actos anuncian la entrega del cuerpo y la sangre de Cristo, sellando una nueva y eterna alianza.
Viernes Santo: La Cruz, Altar y Mesa
El Viernes Santo, la liturgia se centra en la Cruz, que se considera un altar transformado en mesa.
Durante este día y el siguiente, no se celebra la Eucaristía, enfatizando su significado sacrificial. La lanza que abre el costado de Cristo, de donde brota agua de Bautismo y sangre de Eucaristía, simboliza el nacimiento de los sacramentos para la eternidad.
Sábado Santo: Tiempo de Espera y Esperanza
El Sábado Santo es un día de espera y esperanza.
Los fieles se unen en la aclamación de la plegaria eucarística: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ven Señor Jesús”, orientando la reflexión hacia la segunda venida del Señor mientras se vive en la espera.
Vigilia Pascual: La Resurrección del Señor
La noche del sábado al domingo se celebra la Vigilia Pascual, el momento en que el Señor resucita. La Iglesia canta con alegría “Aleluya, Jesucristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado”.
Este acontecimiento marca el inicio del Día del Señor, de la Eucaristía y de la Creación Nueva, un momento de gozo que se manifiesta en diversas procesiones donde el Resucitado se encuentra con su madre.
Conclusión: El Pueblo del Domingo
El Triduo Pascual concluye con la comprensión de que somos el pueblo del Domingo y que la Eucaristía es el sacramento de nuestra fe. Estos días sirven para reafirmar la victoria de Jesucristo sobre el pecado y la muerte, así como el papel central de la celebración dominical en la vida cristiana.













