
Semana Santa en Daimiel: Una tradición de fe y devoción
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La localidad de Daimiel se prepara para vivir su Semana Grande, una celebración profundamente arraigada en la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. El alcalde, Leopoldo Sierra, extiende una invitación a todos para sumergirse en esta experiencia única, que transforma la ciudad y duplica su población con el retorno de daimieleños ausentes.
El Viernes Santo: Día cumbre de la Semana Santa daimieleña
El Viernes Santo emerge como el día central de la Semana Santa.
La madrugada se llena de fervor, con los fieles recorriendo las iglesias para orar a Jesús de Nazaret. El momento más emotivo se produce al amanecer, con la salida de la imagen de Jesús acompañada por la banda musical interpretando “El niño perdido”.
La jornada del Viernes Santo prosigue por la tarde con la procesión del Cristo de la Expiración y Nuestra Señora de los Dolores.
Al caer la noche, la procesión del Santísimo Cristo del Sepulcro envuelve la ciudad en un ambiente solemne, donde el silencio se siente profundamente y la imagen conmueve a los presentes.
Procesiones y Hermandades: Un reflejo de la comunidad
El alcalde participa activamente como nazareno en la procesión del Cristo del Consuelo el Miércoles Santo, una hermandad que describe como “pequeña, pero muy familiar y entrañable”. El Jueves Santo, los “coloraos” toman protagonismo con el Santísimo Cristo de la Columna y Nuestra Señora de la Amargura, en una procesión calificada como “espectacular”.
La Semana Santa concluye con la procesión del Silencio el sábado y la del Resucitado el Domingo de Resurrección.
Según el alcalde, es una semana “tan intensa que todo el mundo termina más agotado”, pero a la vez “entrañable”.
Tradición y Gastronomía: Un complemento esencial
La celebración se vive también en los hogares con la gastronomía típica, como las rosquillas y los barquillos, que completan el ambiente de la semana grande de Daimiel.













