Las claves del desastre de Italia: Una vergüenza, una Serie A sin jóvenes y un señalado llamado Bastoni

Las claves del desastre de Italia: Una vergüenza, una Serie A sin jóvenes y un señalado llamado Bastoni
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Las claves del desastre de Italia: Una vergüenza, una Serie A sin jóvenes y un señalado llamado Bastoni

La selección italiana de fútbol se volvió a quedar fuera de un Mundial en la repesca por tercera vez consecutiva, un varapalo sin precedentes que deja una víctima colateral: los jóvenes, toda una generación perdida que aún no ha visto a su país competir en la máxima cita del fútbol internacional.

Doce años lleva la ‘Azzurra’, histórica en esta competición con cuatro títulos, sin disputar un Mundial, y deberá esperar cuatro años más, un total de dieciséis, para intentarlo de nuevo en la edición que se celebrará en 2030 en España, Marruecos y Portugal. Bosnia se unió a la lista negra que ya conformaban Macedonia del Norte y Suecia y dejó fuera en los penaltis a una Italia que pagó muy cara la expulsión de Bastoni.

Existe, por tanto, una generación que solo ha visto a Italia en Eurocopas o caer en fase de grupos y a la que el dominio y poderío ‘Azzurro’ de antaño le suena a un cuento más que a una realidad. Los nacidos a partir de 2014, pertenecientes a la denominada generación Alfa Zeta, han crecido sin recuerdos de su selección en un Mundial. “Mi hijo nunca ha visto a Italia en un Mundial y le cuesta creer que yo haya ganado uno”, reconoció Alessandro Nesta, campeón en 2006.

Aunque los que nacieron antes, pese a tener algún recuerdo, no han sido testigos de actuaciones destacadas de su selección. Algunos de los jóvenes que actualmente tienen entre 13 y 25 años pueden recordar la participación de su selección en un Mundial, como en los de 2010 y 2014 en los que los transalpinos cayeron en la fase de grupos.

Eso sí, en 2021 hubo un oasis en medio del desierto cuando Italia se llevó la Eurocopa.

Solo los mayores de 25 años, la última generación que ha visto a Italia competir con regularidad en esta competición, conservan recuerdos nítidos del último gran éxito de Italia en un Mundial, el de 2006, cuando se proclamó campeona del mundo en Alemania con leyendas como Gianluigi Buffon, Francesco Totti, Alessandro Del Piero y el capitán Fabio Cannavaro.

Alessandro Bastoni, expulsado en el minuto 41, fue el gran señalado tras la debacle. El joven zaguero, zurdo, uno de los mejores del mundo, está inmerso en una espiral de críticas desde febrero. Acentuadas tras su entrada a destiempo. Es objeto de abucheos, silbidos e insultos desde el Inter-Juve en San Siro.

Provocó la expulsión de Kalulu con un poco de teatro y se convirtió en el centro de la diana en cada estadio.

Tanto que se llegó a poner en entredicho su presencia en esta repesca mundialista por eso mismo. Tuvo que salir a pedir perdón: “Estoy aquí para asumir mi responsabilidad. Exageré el contacto. También lamento mi comportamiento posterior.

Un ser humano tiene derecho a cometer errores, pero también el deber de reconocerlos. Por eso estoy aquí. Siento haber reaccionado así, es justo reconocerlo”. Ahora su calvario se ha multiplicado.

Fabio Capello, mítico entrenador y voz autorizada del fútbol italiano, calificó de “vergüenza” el fracaso de la ‘Azzurra’ y lamentó el inmovilismo en las instituciones responsables.

“No he podido dormir en toda la noche, sigo sin creerme lo que ha pasado”, comentó a Marca tras la debacle sufrida ante Bosnia. “Estamos hablando de una selección tetracampeona del mundo, esto es una tragedia deportiva, una vergüenza. Es de lo peor que le ha pasado al fútbol italiano en su historia reciente”, atizó. “Aquí no dimite nadie, y eso es lo más preocupante.

El primero que debería asumir responsabilidades es el presidente de la federación, junto a toda la cúpula directiva”, comentó.

Gabriele Gravina, presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) lleva en el puesto desde 2018, por lo que ha estado presente en dos de los tres desastres mundialistas y en el de la Euro 2024, aunque también en el éxito de la Eurocopa 2020. El mandatario reconoció tras el duelo haber pedido a Gennaro Gattuso su continuidad como seleccionador, pese a la eliminación y aseguró que se celebrará un consejo federal para valorar su posible dimisión.

La eliminación reabrió el debate de la gestión de su talento joven, con una Serie A en la que domina el jugador extranjero y en la que las nuevas generaciones solo encuentran complicaciones para asentarse, algo que, al final, afecta directamente en la absoluta. La temporada pasada, de los 588 jugadores con contrato profesional, 401 no eran italianos. Italia paga también las consecuencias a nivel de clubes -sin ganar Liga de Campeones desde 2010.

Lo dejó muy claro en una ocasión Cesc Fàbegras, entrenador de un Como 1907 que tiene una de las estadísticas más llamativas de esta campaña: solo un jugador italiano en todo lo que va de Serie A. Edoargo Goldaniga, 15 minutos repartidos en dos partidos. “Si tuviera que elegir entre un italiano y un español, siempre me quedaría con el primero, pero tenemos que averiguar cómo encontrarlo o si necesitamos entrenarlo para el futuro”, explicó.

“Hemos intentado fichar a tantos italianos como sea posible. Lo prometo.

Analizamos, vimos qué jugadores podíamos traer para subir el nivel del equipo, incluso jóvenes, pero fue un esfuerzo increíble. El mejor jugador italiano juega en el Inter, en la ‘Juve’… y este nivel es más difícil para nosotros”, completó.

La realidad es que para el joven italiano es muy complicado asentarse. Hay excepciones.

Ante Bosnia, por ejemplo, Palestra y Pio Esposito, aunque desde el banquillo, tuvieron minutos y fueron relevantes. Pero hay toda una generación perdida de jugadores ‘azzurri’ que fueron recientemente campeones de Europa sub17 y sub19, así como subcampeones del mundo sub20. El talento está ahí.

Pero el problema del fútbol italiano es la base. La profesionalización de los canteranos es muy complicada, el salto del segundo equipo al primero es muy grande.

Algunos como ‘Juve’, Milan o Atalanta intentan paliar esto con la reciente creación de equipos sub-23 que compiten en Serie C y no en la categoría Primavera, creada para enfrentar a canteras entre sí. De hecho, el último campeón de esa categoría no tenía en su once inicial ningún jugador transalpino.