
ARTE Y ECOLOGÍA EN LA OBRA DE DONNA CONLON
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La artista panameña Donna Conlon, con formación en Biología y Bellas Artes, presenta una obra que fusiona su preocupación por el medio ambiente con su talento creativo. Su trabajo explora el impacto ecológico del ser humano y la problemática de la basura, así como la alarmante desaparición de aves e insectos.
Una mirada retrospectiva
Conlon ya llamaba la atención en la Bienal de Venecia de 2005 con un vídeo impactante. En él, los rascacielos de Ciudad de Panamá eran progresivamente ocultados por una acumulación de desechos como chapas de botellas y restos de plástico. La crudeza de la imagen anticipaba el desastre ecológico que enfrentamos hoy.
En obras anteriores, como ‘Country Road’ (2002), Conlon recogía la basura de los arcenes de una carretera rural para crear una línea divisoria central hecha enteramente de desperdicios.
En 2003, en el Museo de Arte Contemporáneo de San José de Costa Rica, instaló un río monumental construido con botellas de agua mineral desechadas.
Nuevos vídeos y esculturas en Espacio Mínimo
Su exposición en la galería Espacio Mínimo en Madrid incluye dos vídeos y una serie de esculturas que profundizan en estas temáticas. Las esculturas son pequeños candelabros que, en lugar de velas, sostienen plumas de loro y guacamayo.
Con estas plumas, Conlon crea exvotos y talismanes que evocan aves como el guacamayo, antaño consideradas sagradas y ahora en peligro de extinción. Una cúpula de cristal, habitualmente utilizada para proteger flores secas, contiene numerosas plumas de un mismo pájaro encontrado al borde del camino, sugiriendo la muerte del animal.
La ausencia de las aves en el sonido y la imagen
El vídeo ‘Birds Chirping’ utiliza fragmentos de películas americanas cuya banda sonora incluye inquietantes cantos de pájaros que, sin embargo, no aparecen en pantalla. El canto crea una atmósfera de suspense que enfatiza su ausencia.
De manera similar, en ‘El último búho’, la protagonista recorre imágenes de aves impresas en libros, grabados y tazas, evocando su vida y su vuelo mediante sombras chinescas.
La escena se traslada a una jungla tropical donde, sorprendentemente, no se escuchan los sonidos de las aves. Un búho solitario observa la escena, mostrando su desconcierto ante la ausencia de sus congéneres.
El vuelo final
El vídeo culmina con unas manos que abren una campana de cristal, liberando numerosas plumas que vuelan por la habitación, simbolizando la vida del último búho.













