
Nuevos Cofrades del Jesús Yacente Deben Superar un Año de Formación
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La Hermandad de Jesús Yacente de Zamora ha implementado un riguroso proceso de formación para sus nuevos miembros. Aquellos que deseen unirse a esta cofradía, que participa en la procesión del Jueves Santo, deben completar un curso de un año antes de ser admitidos formalmente.
Un Año para Comprender la Esencia de la Hermandad
El objetivo principal de este curso, según Carlos Riego, coordinador del mismo, es que los aspirantes comprendan a fondo “el sentido profundo de lo que implica ser hermano de una cofradía”. Se busca que los futuros cofrades se integren con una comprensión clara del compromiso que asumen.
Estructura del Proceso Formativo
La formación se estructura en cinco actividades distribuidas a lo largo del año. Inicialmente, los aspirantes participan en una convivencia donde comparten sus inquietudes sobre la fe y la vida.
Posteriormente, reciben una catequesis en octubre que profundiza en el significado de ser cristiano y miembro de la hermandad.
La obra social y caritativa es otro pilar fundamental en la formación. Los futuros hermanos deben involucrarse en este aspecto, demostrando su compromiso con los valores de la cofradía. Finalmente, se exige la asistencia a un mínimo de dos cultos, como los Viacrucis o el Vía Lucis, para completar el proceso.
Un Testimonio de Compromiso
Miguel, un zamorano de 43 años, es un ejemplo de este proceso. Su admiración por la procesión del Jueves Santo, especialmente por el canto del ‘Miserere’ en la plaza de Viriato, lo impulsó a unirse a la hermandad.
“Llegó un momento que dije, yo creo que mejor va a ser mejor vivirla desde dentro”, confiesa.
Miguel valora la formación recibida, afirmando que le ha ayudado a reflexionar y a encontrar un significado más profundo a la Semana Santa. Destaca la importancia de conocer la cofradía desde sus cimientos, más allá de lo que él percibe como un “escaparate” o una “teatralización”.
Impacto en la Vida de la Hermandad
Carlos Riego confirma que la formación tiene un impacto positivo en la vida de la hermandad. Los nuevos miembros se involucran más activamente durante todo el año, comprendiendo que la cofradía es mucho más que un desfile. El lema de la hermandad, “Un día de procesión, 364 días de hermandad”, resume esta filosofía.
Gracias a este proceso, los aspirantes “toman más conciencia de hermandad”, asegura Riego.
De esta manera, el Jesús Yacente de Zamora no solo atrae nuevos cofrades para su procesión del Jueves Santo, sino que también cultiva miembros comprometidos que mantienen viva la comunidad a lo largo del año.













