
GONÇALO TAVARES: "CADA LIBRO DEBERÍA FUNDAR UN NUEVO GÉNERO LITERARIO
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El escritor portugués Gonçalo Tavares, galardonado con el premio Formentor 2026, propone una literatura que se sitúe entre el grito y el silencio, desafiando los lugares comunes. Su obra, reconocida por su originalidad y su capacidad para retratar el desconcierto contemporáneo, se adentra en la tragedia del siglo XX a través de la poesía y la narrativa.
Un Atlas Literario del Siglo XX
Tavares presenta ‘Las botas de Mussolini’, el primero de una serie de poemarios que buscan reconstruir la historia del siglo XX. Concibe sus proyectos literarios como “fotografías” de momentos concretos: la mano de Hitler, la muerte de Alan Turing, las botas de Mussolini.
Si bien duda de que la literatura pueda ser una enciclopedia del mundo, considera que los artistas serios intentan comprender la realidad: el deseo, la violencia, las necesidades e instintos. No se trata de organizar el mundo, sino de buscar, a través de la estética, aquello que la ciencia y la política no pueden alcanzar.
Para Tavares, obras como ‘Crimen y castigo’ ofrecen una comprensión de la culpa que va más allá de cualquier fórmula científica, demostrando el poder único de la literatura.
La Historia como Reflexión Ética
La historia es un objeto de reflexión literaria fundamental para Tavares.
La memoria, para él, no es solo un acto intelectual, sino también ético. La amnesia es una grave enfermedad ética, y el escritor tiene la responsabilidad de abordar la historia.
El autor prefiere no limitar la historia a fechas y espacios definidos. El mal, por ejemplo, no se puede ubicar en un mapa o en un calendario. Está presente en todos los tiempos y espacios.
Su objetivo es despertar la lucidez de los lectores, haciéndolos sentir parte de la historia, inmersos en la corriente, no observadores externos.
Contra la Literatura Convencional
Tavares critica la narrativa trillada y convencional, abogando por una literatura genuinamente creativa. Lamenta la repetición y la falta de innovación en la literatura contemporánea. Para él, cada libro debería fundar un nuevo género literario, obligando al creador a “tener un martillo”, como decía Kafka, para despertar a sus lectores en lugar de adormecerlos con cuentos infantiles.
Denuncia la literatura puramente comercial como un programa de televisión vacío, cuyo objetivo es distraer y alienar al lector.
La Ficción y la Empatía con el Mal
Tavares es crítico con la autoficción, considerándola una limitación de los horizontes literarios. Defiende la libertad del autor para crear narradores y personajes diversos, incluso aquellos que representan el mal.
Considera fundamental que haya ficciones con narradores fascistas, ya que la ficción sirve para ponerse en la cabeza de otros, no solo de los santos, sino también de los demonios.
Si se elimina el mal de la ficción, no sabremos distinguir un lobo de un golden retriever.
Ponerse en la cabeza de un fascista es un ejercicio ético importante y necesario en la actualidad.
La Dieta de Imágenes y la Calidad del Lenguaje
Preocupado por las consecuencias del bombardeo de imágenes e información de baja calidad, Tavares aboga por parar este flujo constante para poder crear. Compara la información con una dieta alimentaria: alimentarse con mala música, textos pésimos e imágenes ‘kitsch’ afecta negativamente a nuestro organismo.
Afirma que no toda lectura es buena. Leer cosas buenas es beneficioso, pero leer cosas malas no lo es. Critica la idea de que la opinión es subjetiva y debe ser respetada.
Es necesario priorizar la lectura de los clásicos y evitar exponer a los niños a libros de baja calidad.
La Corrupción del Lenguaje y los Tiempos Peligrosos
Tavares observa con preocupación la corrupción del lenguaje en la política. Cita el ejemplo de Trump, cuyo discurso, en términos lingüísticos, es de una pobreza terrible. Critica el lenguaje simplista y polarizador utilizado por líderes como Trump y Bolsonaro, que presentan la alternativa de escoger entre su decisión y el apocalipsis.
Se pregunta cómo es posible que este lenguaje triunfe en la actualidad, incluso en países con altos niveles de educación. Sugiere que la sinceridad, aunque sea “tonta”, de figuras como Trump, contrasta con la falta de autenticidad de los políticos democráticos y profesionales.
Considera que vivimos tiempos peligrosos debido al lenguaje negativo que circula.
Cita una frase de Elon Musk: “la empatía es tóxica para la economía”, como ejemplo de un pensamiento maligno que refleja una visión nietzscheana del mundo, donde se desprecia a los pobres y débiles.
El Mal Racional
Tavares distingue entre el pequeño mal, irracional y espontáneo, y el gran mal, organizado y racional. Las grandes fábricas de muerte del siglo XX son un ejemplo de cómo la inteligencia humana se pone al servicio de la destrucción masiva.
El mal, para Tavares, es técnico y quien domina la técnica puede dominar a toda la humanidad.












