
Rusia presiona a universitarios para suplir la falta de voluntarios en la guerra de Ucrania
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Las autoridades rusas están intensificando sus esfuerzos para reclutar estudiantes universitarios para las unidades de drones, en medio de la escasez de voluntarios para la guerra en Ucrania. Activistas advierten que estas promesas son una trampa y los jóvenes podrían terminar en primera línea.
Presión y promesas engañosas
Según un discurso filtrado, directores de facultades, como Miria Kirsánova de la Facultad de Tecnologías del Transporte de Novosibirsk, instan a los estudiantes a alistarse, tachándolos de cobardes si se resisten. Se estima que más de 200 centros universitarios están siendo utilizados para reclutar jóvenes para el ejército.
El ejército ruso intenta seducir a los estudiantes con promesas de dinero, bonificaciones, contratos de corta duración alejados del frente y un futuro asegurado. Sin embargo, activistas denuncian que estas ofertas son engañosas y que al unirse a las fuerzas armadas, los jóvenes corren un alto riesgo de no regresar con vida de la guerra.
Un “videojuego” mortal
Desde finales de 2025, las universidades han organizado charlas con funcionarios y veteranos de la “operación militar especial” para promover la nueva rama del ejército enfocada en drones. Fuentes estudiantiles señalan que estos encuentros incluyen demostraciones con drones y vídeos del frente, presentados como un videojuego para atraer a los estudiantes.
Aunque inicialmente se dirigían principalmente a estudiantes de carreras técnicas, ahora también se invita a mujeres, quienes antes solo eran solicitadas para coser redes de camuflaje. Se promete a los aspirantes un contrato de un año lejos del frente, un salario similar al de un voluntario (más de 50.000 euros anuales en Moscú) y bonificaciones por cada vehículo enemigo destruido.
También se les asegura facilidades para continuar sus estudios después del servicio, como educación gratuita, ayuda para aprobar la carrera, prioridad en másteres y ofertas de trabajo garantizadas. Incluso algunas universidades alientan a los estudiantes a compaginar la actividad militar con sus estudios académicos.
La realidad detrás de las promesas
Artiom Kliga, abogado militar del Movimiento de Objetores de Conciencia, advierte sobre las trampas ocultas en estos discursos. En Rusia, los contratos con el ejército no vencen hasta que se levante el decreto de movilización firmado por Vladímir Putin en septiembre de 2022. “Una vez firmado un contrato militar, los miembros del servicio prácticamente no tienen ninguna opción de rescindirlo”, afirma Kliga.
Al finalizar el período establecido en el contrato, la vinculación se prorroga automáticamente y los comandantes pueden transferir a los soldados donde consideren necesario, lo que podría llevarlos al frente en condiciones más peligrosas.
Kliga también señala que las plazas en las unidades de drones son limitadas, y los jóvenes son rechazados después de firmar el contrato, siendo redirigidos a otros cuerpos del ejército. Por lo tanto, el riesgo de terminar en roles peligrosos en el frente es “casi inevitable”.
Además, familiares de miembros de unidades de drones aseguran que estos no operan desde la retaguardia, sino desde posiciones avanzadas, convirtiéndose en objetivos prioritarios para los pilotos ucranianos, con algunos incluso muriendo en misiones de asalto.
Coacciones y expulsiones
Los reclutadores suelen dirigirse a los estudiantes más vulnerables, como aquellos con deudas o bajo rendimiento académico. “A estos estudiantes se les dice directamente que sus problemas académicos se pueden solucionar firmando un contrato militar”, explica Kliga.
Una táctica común es expulsar a los estudiantes que se niegan a alistarse con el pretexto del bajo rendimiento, aunque rechazar el reclutamiento no es motivo suficiente para una suspensión. “Legalmente, todo parece correcto, pero, en realidad, se utiliza este argumento como herramienta para presionar a los estudiantes y que firmen un contrato”, concluye el abogado.
Se han reportado casos de directores de universidades que amenazan a los estudiantes con la expulsión si no se enrolan en el ejército, ofreciéndoles “condiciones especiales” como guerreros para el país. Otros decanos han recurrido a discursos intimidatorios y denigrantes para fomentar el alistamiento.
Resistencia entre profesores y alumnos
Estas tácticas de intimidación responden a las cuotas impuestas por las autoridades a cada centro para proporcionar un número determinado de estudiantes al ejército. Sin embargo, la mayoría de los profesores se niegan a colaborar con la maquinaria bélica, aunque no se pronuncian públicamente por temor a represalias.
Un profesor anónimo denunció la situación, expresando su preocupación por los jóvenes que, influenciados por las promesas y la presión, podrían tomar la decisión de alistarse. A pesar de las advertencias, este profesor decidió prevenir a sus estudiantes, aconsejándoles no firmar ni aceptar nada.
Entre los alumnos tampoco hay entusiasmo por la propuesta. Fuentes estudiantiles aseguran no conocer a nadie que haya sucumbido a la campaña de presión, lo que sugiere que los esfuerzos propagandísticos y las amenazas no han tenido el éxito esperado.
Escasez de reclutas
La decisión del Kremlin de reclutar en las universidades indica la dificultad del ejército ruso para mantener el equilibrio entre bajas y nuevos reclutas, equilibrio que le ha permitido mantener su superioridad en el campo de batalla. A finales de 2025, el interés por alistarse en las Fuerzas Armadas se desplomó, y diciembre fue el peor mes para la oficina de registro militar de Moscú desde que se comenzaron a recopilar estadísticas.
Una fuente de este punto de reclutamiento admitió que los planes de contratación han fracasado, sin el aumento prometido y con una evidente falta de afluencia de gente.













