RELIQUIAS DE LA PASIÓN: TESOROS DE FE EN ESPAÑA

RELIQUIAS DE LA PASIÓN: TESOROS DE FE EN ESPAÑA
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RELIQUIAS DE LA PASIÓN: TESOROS DE FE EN ESPAÑA

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España alberga reliquias de profundo significado para la cristiandad, íntimamente ligadas a la Pasión de Cristo. Entre ellas destacan el Santo Cáliz de Valencia, el Sudario de Oviedo y el Lignum Crucis de Santo Toribio de Liébana, objetos que a lo largo de los siglos han sido venerados, aunando historia, ciencia y fe.

El Santo Cáliz de Valencia: La Copa de la Última Cena

Custodiado en la Catedral de Valencia desde 1437, el Santo Cáliz es identificado tradicionalmente como la copa utilizada por Jesús en la Última Cena. La doctora en historia del arte, Catalina Martín Lloris, señala que la arqueología confirma que la copa data de “entre el siglo primero antes y después de Cristo”. La historia del cáliz se sustenta en una documentación considerada de gran seriedad, que incluye registros reales y actas notariales.

La reliquia en sí es la copa superior, elaborada en ágata cornerina finamente pulida, un material de gran valor en la antigüedad.

Martín Lloris explica que este material no era utilizado para objetos cotidianos, sino para celebraciones y ritos, debido a su elevado valor. Su uso en un momento tan solemne subraya cómo Jesús, como judío observante, cuidaba los detalles de sus tradiciones.

El Santo Sudario de Oviedo: El Rostro de Cristo Tras la Crucifixión

La Catedral de Oviedo conserva el Santo Sudario, el paño que la tradición identifica como el que cubrió el rostro de Cristo tras su crucifixión. A finales de los años 80, un equipo de investigación inició un estudio empírico con el compromiso de detenerse si encontraban evidencia que contradijera su autenticidad. Ángel Jiménez, presidente de la asociación Sudario de Oviedo, explica que el método consistía en “demostrar que no es, de tal manera que, cuando se encuentra algo que demuestra que no es, pues se deja”.

Los análisis científicos revelaron que las manchas corresponden a sangre humana del grupo AB y que el tejido es de lino, tejido con una técnica propia de las zonas del Imperio Romano en tiempos de Jesús.

Además, se identificaron restos de aloe y mirra, sustancias empleadas en la conservación de cuerpos según los Evangelios. Ninguno de estos hallazgos refutó la autenticidad de la reliquia.

Coincidencias con la Sábana Santa de Turín

La investigación forense determinó que las manchas son compatibles con una muerte por asfixia y edema pulmonar. Un aspecto particularmente relevante es la coincidencia con la Sábana Santa de Turín. Se han identificado “más de 20” puntos equivalentes entre ambas reliquias, incluyendo lesiones en la frente compatibles con una corona de espinas, un detalle inusual en la historia de las crucifixiones.

Según los expertos, esta correspondencia es estadísticamente significativa.

El principio forense establece que cuando coinciden más de 15 puntos, “se considera que corresponde a algo que estás buscando”. Esto refuerza la hipótesis de que ambos lienzos cubrieron a la misma persona.

El Lignum Crucis de Santo Toribio de Liébana: Un Fragmento de la Cruz

El monasterio de Santo Toribio de Liébana, en Cantabria, alberga el que se considera el fragmento más grande de la cruz de Cristo. Fray Rafael, prior del monasterio, lo describe como “el brazo izquierdo de la cruz de nuestro señor Jesucristo”. Un examen realizado en 1958 confirmó que la madera, de ciprés, es originaria de Palestina y contemporánea a la época de Jesús.

La tradición cuenta que Santa Elena, madre del emperador Constantino, dividió la cruz original en tres partes.

El travesaño, que permaneció en Jerusalén, fue trasladado a España en el siglo V por Santo Toribio de Astorga para protegerlo del avance sarraceno. Contrariamente a la creencia popular, un estudio de 1870 demostró que la suma de todos los fragmentos de la cruz reconocidos en el mundo no alcanzaría ni un tercio del tamaño original.