
Andrea Baldoni, arquitecta: "No se te ocurra incluir en el dormitorio tonos de color rojo, genera ansiedad y estrés y aumenta la frecuencia cardíaca"
La arquitecta Andrea Baldoni explicó durante su intervención en la emisora Power Pinamar cómo la psicología del color es un factor decisivo en el diseño del hogar. Según la experta, la elección de una tonalidad para las paredes no es solo una cuestión estética, sino que puede afectar directamente a nuestro estado de ánimo y bienestar emocional.
Baldoni se mostró especialmente tajante con el uso de ciertos colores en estancias destinadas al descanso.
La arquitecta desaconseja por completo pintar un dormitorio de color rojo, ya que este tono genera ansiedad, estrés y aumenta la frecuencia cardíaca. Según explicó, es un color que “pone el cerebro en alerta” y “trata de expulsarte”, motivo por el cual se utiliza en los locales de comida rápida para que los clientes coman y se vayan rápido.
En el lado opuesto, la arquitecta recomienda los tonos celestes para lugares donde se busca tranquilidad, como los dormitorios o salas de espera.
Este color “reduce el ritmo cardíaco, da claridad mental y emocional y baja la ansiedad”. Junto a él, el color verde es ideal por su capacidad para conectar “con lo natural y reducir el estrés”, pudiendo usarse en la pared del cabecero de la cama para crear un ambiente relajante.
La gama de los amarillos, combinada con tonos chocolate o beige, también es una buena opción para dormitorios y salones, ya que aporta alegría, optimismo y calidez.
De la misma manera, los colores tierra se relacionan con “la tranquilidad, la calma y el bajo estrés”, creando una paleta perfecta junto a los verdes y azules.
No todos los colores buscan la calma. Baldoni señaló que el naranja “abre el apetito”, por lo que es muy utilizado en restaurantes.
Por su parte, la gama de los rosas y fucsias tiene un “efecto antibajón” y funciona muy bien para dar un toque de vitalidad en ambientes muy neutros, por ejemplo, a través de cojines en un sofá de color beige.
La elección de un color, por tanto, va más allá del gusto personal y se convierte en una declaración de intenciones sobre cómo queremos sentirnos. Como concluyó la propia Baldoni, “los colores son una forma silenciosa de expresar quiénes somos y cómo queremos sentirnos en nuestra casa”.













