
La Legión Española Desembarca en Málaga para el Jueves Santo
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Málaga se vistió de fervor y tradición con la llegada de la compañía de honores Brigada Rey Alfonso XIII, II de La Legión, que desembarcó en el Muelle 2 Palmeral de las Sorpresas a bordo del buque de asalto anfibio ‘Galicia’. Miles de malagueños se congregaron para presenciar este evento que marca el inicio del Jueves Santo en la ciudad.
Entronización del Cristo de la Buena Muerte
En la plaza de Fray Alonso de Santo Tomás, tuvo lugar la solemne entronización del Cristo de la Buena Muerte, preparándose para su procesión vespertina.
La devoción era palpable, con asistentes llegados de todas partes del mundo para ser testigos de este acto legionario ya emblemático.
El Obispo de Málaga, José Antonio Satué, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, participaron por primera vez en este acto, que congregó a más de 5000 personas, incluyendo mandos militares.
El Desfile Legionario
El desfile de las tropas legionarias, encabezado por la Escuadra de Gastadores, recorrió el trayecto hasta la plaza de la iglesia de Santo Domingo en aproximadamente una hora. La velocidad de la marcha legionaria, caracterizada por sus 160 pasos por minuto, contrastó con la marcha normal de 124 pasos por minuto.
Al llegar a la plaza, se realizó el relevo en la custodia del estandarte del Cristo de la Buena Muerte y Ánimas (Congregación de Mena).
El teniente coronel jefe de Estado Mayor de la Brigada II de La Legión, Francisco Manuel Palomino Benítez, entregó el estandarte al coronel jefe del Tercio ‘Gran Capitán’, I de La Legión, Ignacio García del Castillo.
‘El Novio de la Muerte’ y Homenaje a los Caídos
La imagen del Cristo de Mena salió de la iglesia de Santo Domingo a hombros de la escuadra de gastadores, al son del himno nacional, seguido por el icónico ‘Novio de la Muerte’. Durante el primer estribillo, los portadores levantaron el Crucificado, que luego fue inclinado mientras un sacerdote ofrecía una oración y se rendía homenaje a los caídos.
La entronización del Crucificado se realizó mediante un sistema de poleas y con la ayuda de los legionarios.
El acto culminó con el canto del himno de la Legión, la recitación de fragmentos del credo legionario y la posterior retirada de la compañía, desfilando a paso legionario.













