
El floreciente negocio floral de la Semana Santa española
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Más allá de las imágenes religiosas y el brillo de la candelería, las flores se alzan como protagonistas esenciales de las procesiones de Semana Santa en España. Lirios morados escoltando a Jesús, rosas blancas adornando a la Virgen: cada arreglo floral es un compendio de simbolismo y tradición.
Un sector que florece con la tradición
Este despliegue de color y aroma representa un negocio significativo, moviendo más de 600 millones de euros en el país. El sector de la floristería experimenta uno de sus picos de actividad, engalanando las calles con la belleza efímera de las flores.
Con más de 5.000 establecimientos y generando empleo para más de 15.000 autónomos, el sector florista español se encuentra en una fase de recuperación tras una prolongada crisis, aunque todavía afectado por la incertidumbre geopolítica y el aumento en el precio de los fertilizantes.
España, potencia exportadora de flores
España ocupa el decimotercer puesto a nivel mundial en la exportación de flores y plantas vivas, con momentos álgidos de venta durante San Valentín, el Día de Todos los Santos y, por supuesto, la Semana Santa.
El trabajo artesanal detrás de la belleza floral
En el taller ‘Verde y en botella’, ubicado en el barrio de Hortaleza de Madrid, Miguel, su propietario, detalla cómo transformó su floristería tradicional en un taller especializado en eventos, impulsado por el alto volumen de pedidos. Desde hace una década, Miguel se encarga de adornar diversas procesiones.
“Las cofradías nos contactan, a veces a través del ayuntamiento, y nos solicitan un presupuesto”, explica. Este año, por ejemplo, su taller decora las procesiones de Los Estudiantes y del Santo Entierro.
El proceso preparatorio para la Semana Santa comienza con un mes de antelación. Las cofradías son quienes “eligen los colores y las flores”, y el taller se adapta a sus preferencias. Para el paso de la Virgen de los Estudiantes se optó por flores blancas, mientras que para el Cristo se utilizaron “más de 3.000 claveles” que la propia hermandad se encargó de colocar.
Un trabajo minucioso y detallista
“Muchas de las preparaciones se realizan aquí en el taller y se trasladan ya listas para montar directamente en el paso”, explica Miguel, aunque el toque final siempre se realiza “para que todo quede perfecto” en colaboración con los miembros de la cofradía.
El impacto del aumento de precios
La situación económica global ha impactado directamente en los costes.
Miguel confirma que el precio de las flores ha aumentado “entre un 30 y un 35 por ciento más que antes”. Esta subida se acentúa en fechas de alta demanda como la Semana Santa o San Valentín. “Si la rosa la compras a X, el día de San Valentín a lo mejor la compro a X multiplicado por 4”, asegura, debido a la dinámica de la oferta y la demanda en el mercado global.
Este incremento es consecuencia de una reacción en cadena: la subida de los fertilizantes afecta al productor, y el aumento del precio del gasóleo encarece el transporte, lo que inevitablemente repercute en el precio final que paga el florista y, por ende, el cliente.
Origen de las flores
Aunque España cuenta con excelentes productores, como en Murcia, también se importa una gran cantidad de flores. La rosa de Ecuador es un claro ejemplo de la magnitud de este comercio internacional.
El cliente siempre tiene la última palabra
A pesar de las tendencias, Miguel concluye que en el mundo de las flores no hay modas que se impongan de manera definitiva.
La disponibilidad de la flor de temporada es un factor a considerar, pero en última instancia, la decisión es personal: “El que manda realmente es el cliente, no es que haya una moda. Siempre te viene la gente pidiendo lo que la persona quiere realmente”.













