De Argentina a EEUU: Las malas prácticas en el mundo académico

De Argentina a EEUU: Las malas prácticas en el mundo académico
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

De Argentina a EEUU: Las malas prácticas en el mundo académico

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Un nuevo libro expone las dinámicas de abuso de poder, acoso y otras formas de violencia que permean las instituciones académicas a nivel global. Desde Argentina hasta Indonesia, pasando por Francia, Estados Unidos y España, las malas prácticas y la impunidad que las alimenta son una constante.

“Son prácticas muy similares en todos sitios: extractivismo de ideas de gente a tu cargo, abusos de todo tipo…”, explica Ana Bravo-Moreno, coordinadora, junto a Francisco Ogáyar-Marín, del libro ‘Los males de la academia. Abuso de poder, endogamia, acoso, corrupción y otras violencias’ (Peter Lang).

Un problema global con raíces profundas

El libro trasciende las denuncias locales y demuestra que las prácticas cuestionables observadas en los campus españoles no son exclusivas de España. Esta idea se refuerza con las diversas nacionalidades y afiliaciones de sus autores, algunos de los cuales escribieron bajo seudónimo para evitar represalias.

El texto presenta ejemplos concretos, como una investigación en el Reino Unido que acusó a 300 académicos de intimidar a estudiantes y colegas. También aborda el problema de las fábricas de artículos y papers falsos en Indonesia, las acusaciones de acoso sexual contra figuras de prestigio en Portugal, y un estudio en Suecia sobre el amaño de puestos académicos y la “corrupción de la amistad” en los campus.

Los autores construyen un relato donde la discriminación por género, las microagresiones, el clientelismo, la intimidación, la producción fraudulenta de artículos, la misoginia, los sesgos patriarcales, la intolerancia, la coacción y el hostigamiento psicológico son comunes en instituciones de todo el mundo.

Casos concretos en España

En España, se mencionan casos como el del rector de Salamanca, acusado de crear un sistema de autocitas para aumentar su prestigio, y el de profesores y catedráticos catalanes apartados por casos de acoso sexual y laboral. También se alude a la práctica de “sacar plazas de funcionario que vienen con nombres y apellidos adjudicados”.

Según Bravo-Moreno, con 30 años de experiencia, “el modelo se presta absolutamente a esto”. En su capítulo del libro, escribe que las 12 universidades en las que estudió, enseñó e investigó en el Reino Unido, España y EEUU le demostraron que “el abuso de poder era endémico en la mayoría de ellas”.

La estructura vertical de las universidades y centros de investigación, donde el futuro de los que empiezan depende de sus superiores, alimenta relaciones clientelares en las que la parte débil favorece al director de tesis.

La importancia de denunciar

Bravo-Moreno subraya la importancia de denunciar y exponer estas situaciones. “Es necesario que se visibilice la dinámica de poder que existe en la academia, la universidad y los centros de investigación. Es necesario porque lo que no se nombra no existe. Luego no podrán decir que no lo sabían”, explica.

Sin embargo, admite que estas denuncias suelen caer en saco roto. Los defensores universitarios actúan como mediadores y no pueden pedir cuentas a la dirección, y los casos de acoso son sutiles y difíciles de demostrar.

Aunque se han creado figuras como inspectores de servicios o defensores ante el acoso, estos profesionales suelen ser designados por la gobernanza de la universidad, lo que plantea dudas sobre su independencia.

¿Qué hacer después de la denuncia?

Bravo-Moreno propone que la persona denunciada sea apartada de su puesto temporalmente mientras se resuelve el caso, a pesar del riesgo de cometer una injusticia. Menciona casos de catedráticos que recibieron cursos de formación como personas acosadoras pero seguían en su puesto, y plantea la necesidad de proteger a la parte vulnerable en denuncias por violencia sexual.

La profesora cree que el nepotismo es un factor clave. “La academia necesita ser móvil, universal, embeberse de otras prácticas en otros países. Si alimentas el nepotismo, el favoritismo desde que terminas la licenciatura, solo conoces lo tuyo. Eso es pernicioso, es un modelo sesgado que alimenta estas prácticas en detrimento de la universidad, que debería abrirse al mundo”, concluye.

Pone como ejemplo el sistema de universidades de prestigio en EEUU, donde no se permite seguir en la misma institución después de los estudios de posgrado, obligando a los investigadores a adquirir experiencia en otros lugares antes de ser contratados.