
El Desafío de Trasplantar a un Testigo de Jehová: Respeto a las Creencias y Avances Médicos
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León celebra su 68 cumpleaños agradecido por el trasplante renal que recibió, un procedimiento que se complicó debido a sus creencias religiosas. Él es Testigo de Jehová y, como los cerca de 128.000 miembros en España, rechaza las transfusiones de sangre. En un país donde la libertad de culto es un derecho fundamental, el sistema sanitario se adapta, y los profesionales médicos siguen protocolos especializados para minimizar riesgos en cirugías, especialmente en trasplantes de órganos.
Trasplante Renal sin Transfusión: Un Reto Superable
En el caso de los trasplantes renales, considerados menos complejos, un tercio de las operaciones requiere la administración de plasma y células ajenas. La opción del donante vivo se presenta como la alternativa más segura.
El Hospital del Mar, en Barcelona, fue pionero en España al establecer un protocolo en 2018 para garantizar trasplantes renales sin transfusiones a Testigos de Jehová, aunque esta práctica ya se realizaba en otros centros. Ana, una paciente de 48 años, recibió un riñón de un donante fallecido en este hospital tras un año de diálisis. Diagnosticada con poliquistosis renal a los 19 años, una enfermedad hereditaria, sus órganos funcionaban al 15% en febrero de 2025.
Su padre también fue trasplantado hace 25 años sin transfusión, lo que le inspiró confianza. “Siempre hay algo de miedo, pero confiaba en que todo saldría bien”, comenta Ana, quien afirma que no habría aceptado una transfusión ni siquiera en riesgo vital.
Experiencias Personales y Decisiones Firmes
León Boada también tomó una decisión clara al someterse a un trasplante hace 14 años en el Hospital Puerta del Mar, en Cádiz. En 2012, sus riñones dejaron de funcionar debido a una infección mal curada. Recibió un órgano de su esposa, Encarni, lo que facilitó la intervención al ser programada.
Encarni se ofreció como donante. “Ambos somos Testigos de Jehová y los mandatos de las Sagradas Escrituras no nos permiten recibir sangre, así que firmamos las voluntades anticipadas para eximir de responsabilidad a los médicos”, explica León. Ambos fueron dados de alta a los cinco días. León agrega: “No habría aceptado una transfusión para salvar mi vida. Hace un año me operaron de un tumor en el estómago y también lo pedí así. Estoy muy agradecido a los doctores”.
El Desafío Médico: Minimizar Riesgos y Respetar la Voluntad del Paciente
Los equipos sanitarios hacen posible los trasplantes sin transfusión, asumiendo la dificultad adicional para respetar la voluntad de los pacientes. La nefróloga María José Pérez, del Hospital del Mar, explica que existe un riesgo asociado a la cirugía y al postoperatorio, ya que el riñón es un órgano altamente vascularizado y hay peligro de sangrado.
El anestesiólogo Jesús Carazo señala que estos pacientes rechazan la aportación de glóbulos rojos, plasma y plaquetas ajenas. En casos extremos, algunos aceptan pequeños componentes extraídos del plasma, y otros no. Si hay hemorragia, se utilizan preparados sintéticos, aunque no son tan eficaces como la sangre. En última instancia, se puede utilizar la propia sangre aspirada durante la intervención, que el 99% de los pacientes acepta.
Consideraciones Éticas y Médicas
La nefróloga Marilisa Molina, del Hospital Son Llàtzer en Palma, indica que siempre se intenta no transfundir para evitar la transmisión de anticuerpos que puedan generar rechazo. Se utiliza eritropoyetina (EPO), una hormona que estimula la producción de glóbulos rojos. Sin embargo, “no poder utilizar sangre es siempre un riesgo añadido. Ningún médico quiere ver morir a un paciente, sobre todo si puede evitarse”.
Esto plantea un problema ético, especialmente en menores. La doctora Molina recuerda el caso de un paciente Testigo de Jehová que estuvo en diálisis desde 1990 hasta su fallecimiento en 2019, sin poder ser trasplantado. Su hijo, también enfermo renal, tampoco fue trasplantado, a pesar de que la madre ofreció firmar una renuncia a cualquier responsabilidad si fallecía en la operación. Actualmente, tiene otra paciente de 40 años que rechaza el trasplante por decisión propia.
Conflicto de Conciencias y Marco Legal
El debate surge por la colisión de diferentes conciencias. Catalina Pons-Estel, doctora en Derecho y experta en regulación del hecho religioso, explica que la negativa de un paciente a recibir un tratamiento médico puede generar un conflicto ético al médico, contraviniendo su Juramento Hipocrático. Antes de 2002, estos casos se comunicaban a la dirección del hospital, que contactaba con el Juzgado de Guardia para autorizar el tratamiento.
La Ley de Autonomía del Paciente de 2002 otorgó libertad de decisión a los pacientes mayores de edad, obligando a los médicos a respetarla. Sin embargo, entran en conflicto el derecho a la vida (artículo 15 de la Constitución) y el derecho a la libertad religiosa y de conciencia (artículo 16). Pons-Estel señala que el derecho a la vida está por encima de cualquier otro. El médico puede acogerse a la objeción de conciencia si no quiere intervenir.
Coordinación y Protocolos para Minimizar Complicaciones
El trabajo de los sanitarios requiere una alta coordinación. El equipo médico, quirúrgico y anestesista tiene un papel relevante antes, durante y después de la cirugía. En el Hospital del Mar han trasplantado a más de 30 Testigos de Jehová en los últimos 10 años.
Para minimizar complicaciones, es clave mantener niveles de hemoglobina optimizados antes de la cirugía. Se administra tratamiento previo para alcanzar una cifra superior a 13g/dL, ya que lo normal en pacientes en diálisis es tenerla en torno a 10 u 11. Además, más del 60% de las personas con enfermedad renal crónica tienen anemia.
La situación es más difícil cuando el órgano es de un donante fallecido, ya que no se sabe cuánto tiempo esperará el paciente en lista de espera y hay que mantener cifras de hemoglobina alta durante ese tiempo. En Cataluña, el tiempo medio hasta el trasplante es de unos 20 meses, pero puede extenderse varios años. Si la hemoglobina está muy baja, los glóbulos rojos tendrán problemas para transportar oxígeno, lo que podría provocar daño cerebral, cardíaco o al propio trasplante.
Decisiones Judiciales y Derechos Humanos
En 2024, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a España por vulnerar el derecho de una mujer Testigo de Jehová al administrarle transfusiones de sangre en contra de su voluntad, expresa y documentada, durante una operación de urgencia en 2018. El Tribunal subrayó que el consentimiento libre e informado es un principio fundamental y que los adultos tienen derecho a rechazar tratamientos, incluso si ello pone en peligro su vida. Por lo tanto, prima la voluntad anticipada del paciente.
El Dilema en Menores de Edad
El problema surge cuando el paciente es menor de edad. El debate más intenso se produjo tras el fallecimiento de un adolescente de 13 años en 1994, en Zaragoza, al negarse sus padres y él mismo a recibir sangre. Hubo un largo proceso judicial en el que la Fiscalía acusó a los progenitores de homicidio por omisión, pero fueron absueltos. El Tribunal Supremo les condenó a 2 años y 6 meses de cárcel, pero el Tribunal Constitucional les volvió a absolver.
Pons-Estel explica que los menores dependen de la patria potestad de los progenitores, pero esta no incluye poner en peligro la vida del menor. La “mayoría de edad sanitaria” se alcanza a los 16 años, aunque los padres deben ser informados cuando hay un riesgo vital. El juez puede ordenar una hemotransfusión aunque los progenitores se opongan, asumiendo esta decisión de patria potestad para esa situación concreta. Así pues, prima el derecho a la vida del menor.













