
¿Y si volvemos a escribir cartas? Una librera coreana nos cuenta por qué merece la pena
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En un mundo dominado por la inmediatez digital, una librera coreana está reviviendo el arte perdido de la correspondencia manuscrita. Juhee Mun, fundadora de Geulwoll, una papelería especializada en Seúl, ha puesto en marcha una iniciativa para conectar a personas a través del intercambio de cartas, promoviendo la reflexión, la creatividad y la conexión humana.
Geulwoll: Un refugio para los amantes de las letras
En 2019, Juhee Mun materializó su pasión por las letras al abrir Geulwoll, una papelería ubicada en el barrio de Yeonhui-dong, en Seúl. Dos años más tarde, expandió su proyecto con una segunda tienda en Seongsu-dong. Contrario a las tendencias actuales, su negocio prosperó gracias a una propuesta única: un espacio dedicado a la escritura de cartas, donde se pueden encontrar papeles especiales, sobres y otros utensilios, así como un club de correspondencia para conectar a los clientes.
Un club de ‘pen pals’ para combatir la soledad
Con el objetivo de rescatar la tradición de la escritura de cartas, Juhee Mun creó un servicio de *pen pal* que une a personas de diferentes edades, orígenes e intereses. La única regla para participar es escribir una carta a un desconocido, abriendo la puerta a nuevas amistades y conexiones significativas. Esta iniciativa ha tenido una gran acogida, demostrando el anhelo de muchas personas por comunicarse de manera más profunda y personal.
El encanto coreano de escribir cartas
Juhee Mun comparte sus reflexiones sobre esta experiencia en su libro “El encantador arte coreano de escribir cartas” (Salamandra, 2025). Más allá de ser una guía de instrucciones, el libro invita a los lectores a descubrir los beneficios de la escritura manual, tanto en sus aspectos prácticos como en su impacto emocional. La autora destaca cómo este hábito puede fomentar la creatividad, la memoria y la conexión con uno mismo y con los demás.
El retorno a lo analógico: Un acto de rebeldía
En un mundo obsesionado con la velocidad y la eficiencia, la escritura de cartas se presenta como un acto de resistencia. Implica un ritmo más lento, una reflexión más profunda y una atención plena al momento presente. Escribir a mano requiere un esfuerzo consciente para organizar las ideas y plasmarlas en el papel, lo que fortalece la memoria y estimula el cerebro de una manera que las herramientas digitales no pueden igualar.
Además, una carta manuscrita es un objeto único y personalizado, una prueba tangible de que alguien se ha tomado el tiempo de pensar en nosotros y dedicarnos unas palabras. Este gesto, cada vez más inusual, tiene un valor incalculable en un mundo donde la comunicación se ha vuelto impersonal y efímera.
Un antídoto contra la soledad en tiempos modernos
La papelería de Juhee Mun no solo vende productos, sino que ofrece compañía y la oportunidad de conocer gente nueva. Al poner en contacto a personas que de otro modo no se habrían cruzado, combate uno de los mayores problemas de la sociedad actual: la soledad. Saber que alguien nos dedica un tiempo, que se preocupa por lo que nos dice, es un regalo invaluable en un mundo donde la atención es un bien escaso.
La reivindicación de una artesanía olvidada
Escribir cartas es también una forma de reivindicar la artesanía y el cuidado por los detalles. La elección del papel, el sobre y el sello son parte de un ritual que refleja nuestra personalidad y nuestra relación con el destinatario. Decorar las cartas, añadir pequeños detalles personalizados, es una manera de expresar nuestro cariño y hacer que el mensaje sea aún más especial.
Mucho más que un producto: Un servicio de acompañamiento
Juhee Mun se ha convertido en una confidente y consejera para sus clientes, ofreciéndoles un servicio de acompañamiento que va más allá de la simple venta de productos. Escucha sus inquietudes, los alienta a explorar su creatividad y los guía para descubrir una afición que les brinde plenitud y satisfacción personal. Su historia demuestra que, a veces, un simple gesto como escribir una carta puede marcar una gran diferencia en la vida de alguien.













