
La Justicia pone límites al impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes
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La justicia ha comenzado a establecer límites al impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes. Recientemente, dos fallos judiciales en Nuevo México y Los Ángeles han sido calificados como “históricos y simbólicos” por Julen Linazasoro, experto en educación digital. Estos fallos señalan a las compañías como responsables directas de “diseñar un producto para que sea adictivo”.
Documentos internos revelan la conciencia de las compañías
La clave de la sentencia dictada en Estados Unidos radica en la presentación de documentos internos de las propias compañías. Estos documentos “demuestran que son perfectamente conscientes de lo que están generando en los usuarios”.
Linazasoro cita una conversación entre empleados de Meta, donde uno pregunta sobre las medidas para evitar el contacto de pederastas con niños, y la respuesta es: “nos movemos entre el 0 y la negligencia”.
Acusaciones y algoritmos perjudiciales
Este fallo se suma a otro caso en Nuevo México, donde el fiscal general acusó a Meta de no proteger a los menores. La fiscalía creó cuentas falsas de menores y comprobó cómo “los algoritmos les enseñaban contenido nocivo” y recibían mensajes de pederastas. “Ya tenemos dos sentencias y hay diferentes juicios que se van a ir celebrando, que pintan que van en esa dirección”. Esto se considera “algo muy positivo”.
El objetivo de las plataformas: la adicción
Linazasoro explica que el objetivo de las plataformas es que “los usuarios sean adictos”.
Para lograrlo, investigan el funcionamiento de la dopamina en el cerebro y la potencian con “notificaciones” que agrupan para generar “chutes” que aumenten las probabilidades de enganchar.
Refuerzo intermitente y distorsión temporal
Otro mecanismo utilizado es el “refuerzo intermitente”, definido por Linazasoro como “la forma más eficaz para que alguien mantenga un comportamiento”. Las redes sociales “van mostrando cosas que nos gustan mucho, pero de vez en cuando te muestran una cosa que da en el clavo”. Esto, sumado al scroll infinito, provoca que el usuario siga esperando inconscientemente el siguiente gran estímulo, generando la “distorsión temporal”: entrar un momento y perder la noción del tiempo.
Efectos en la salud mental
Este diseño tiene efectos directos en la salud mental. El bombardeo constante de “imágenes de personas con filtros” y cuerpos asociados a un canon de belleza genera en muchos jóvenes, sobre todo chicas, “un montón de problemas con la autoimagen”, que pueden derivar en “trastornos de la conducta alimentaria” como anorexia o bulimia.
Linazasoro también menciona la vigorexia en chicos y el aumento de los “niveles de ansiedad”.
La presión social como motor de cambio
Linazasoro concluye que el cambio real depende de la presión social. “Si la opinión pública empieza a reaccionar, al final los consumidores somos los que tenemos el gran poder”, impulsando a los políticos a legislar.













