
ARANDA DE DUERO INSTALARÁ PANTALLA GIGANTE PARA LA BAJADA DEL ÁNGEL
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El Ayuntamiento de Aranda de Duero facilitará la visualización de la tradicional Bajada del Ángel del Domingo de Pascua instalando una pantalla gigante en la Plaza del Trigo. Esta iniciativa, que se repite por segundo año consecutivo debido al éxito y la gran afluencia de público del año anterior, busca ofrecer una alternativa accesible para todos los asistentes.
Facilitando el acceso y la participación
La medida responde a la necesidad de ampliar el espacio para presenciar este evento, ya que la Plaza de Santa María, lugar habitual de la celebración, tiene una capacidad limitada.
La pantalla gigante permitirá que un mayor número de personas disfruten del acto, incluyendo aquellas con movilidad reducida, quienes encontrarán en la Plaza del Trigo un espacio más cómodo.
El objetivo del Ayuntamiento es claro: “que todas las personas que deseen salir a la calle en la mañana de Pascua puedan participar y disfrutar plenamente de la emoción y simbolismo de este acto”.
Lía, la joven protagonista
Este año, la encargada de encarnar al ángel es Lía, una niña de cinco años que descenderá desde un globo aerostático para retirar el manto de luto a la Virgen María. Lía ha contado con la ayuda de su hermana Noa, quien ya interpretó este papel durante la pandemia, como preparación para este importante momento.
Una tradición familiar
José Antonio Palomino, padre de Lía y Noa, ha compartido cómo su familia se ha involucrado cada vez más en la Semana Santa de Aranda, hasta el punto de inscribir a sus hijas en la Cofradía de las Candelas, organizadora del evento.
La Cofradía de las Candelas juega un papel crucial en la preservación de esta tradición.
Palomino ha relatado su pasión por estas fechas, que le llevó a unirse a varias cofradías con el deseo de que sus hijas participaran como ángeles en el futuro. “Nada más nacer, la apuntamos en la cofradía para que fuese ángel”, ha explicado.
El futuro de la tradición
La participación de los niños es esencial para asegurar la continuidad de estas celebraciones.
El futuro de las procesiones y cofradías depende de su involucramiento y de cómo vivan estas tradiciones desde pequeños.













