
¿El Libro de Kells no fue irlandés? Nuevas teorías sobre el origen del famoso manuscrito medieval
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El Libro de Kells, un manuscrito iluminado que contiene los cuatro evangelios con elaboradas ilustraciones, podría tener un origen diferente al que se creía tradicionalmente. Un nuevo estudio sugiere que este valioso libro pudo haber sido creado en Portmahomack, Escocia, en lugar de la isla de Iona en Irlanda.
Un posible origen picto
La teoría, respaldada por la investigadora Victoria Whitworth, plantea que el monasterio de Portmahomack, ubicado en territorio picto, era un centro de actividad artística y de producción de pergamino de alta calidad, lo que concuerda con la factura del Libro de Kells. Whitworth destaca que los pictos desarrollaron trabajos artísticos complejos en piedra y en materiales escritos, y que las formas de las letras del libro coinciden con las esculturas cristianas pictas.
Además, señala que el monasterio de Kells no adquirió relevancia hasta finales del siglo IX, una fecha tardía para la creación del manuscrito. “Si el Libro de Kells se hizo en territorio picto, cambia la forma de entender la Escocia medieval temprana”, afirma Whitworth.
Experimentación para confirmar la teoría
Para confirmar esta hipótesis, el artesano Thomas Keyes participa en un proyecto financiado por la Society of Antiquaries of Scotland. Keyes está reconstruyendo un tanque de piedra de 1.500 litros utilizado en la Edad Media para remojar pieles y producir pergamino. Su objetivo es recrear las técnicas medievales, utilizando algas en el proceso, y comparar las muestras obtenidas con el pergamino del Libro de Kells.
Hallazgos arqueológicos en Portmahomack
Las excavaciones en Portmahomack revelaron un taller donde se trabajaban pieles para obtener pergamino. Los arqueólogos encontraron clavijas de hueso utilizadas para tensar las pieles durante el secado, así como cuchillos y piedras pómez para raspar la superficie. También se hallaron residuos de algas marinas quemadas, que se utilizaban para eliminar el pelo de las pieles en lugar de cal, que no era común en la zona.
Un debate abierto
Rachel Moss, profesora en Trinity College Dublin, advierte sobre la dificultad de fijar el lugar exacto de creación de un manuscrito, dada la circulación de personas, objetos y materiales entre Irlanda, Gran Bretaña y el continente en esa época. Sin embargo, reconoce que el análisis de Portmahomack añade un nuevo punto a un debate que sigue abierto.
El recorrido del manuscrito
Tradicionalmente, se creía que el Libro de Kells se originó en Iona en el siglo VIII y que, tras un ataque vikingo en el siglo IX, los monjes lo trasladaron a Kells, en Irlanda. Desde 1661, se conserva en el Trinity College de Dublín. La nueva teoría sobre su posible origen picto se basa en restos materiales hallados en Portmahomack, que evidencian la producción de pergamino y la elaboración de pigmentos y elementos decorativos en ese lugar.
Portmahomack fue uno de los centros cristianos más antiguos en territorio picto entre los años 700 y 800, hasta que un incendio lo destruyó, posiblemente durante una incursión vikinga. Este contexto de ataques y traslados de objetos valiosos podría explicar el recorrido del Libro de Kells, desde su taller de creación hasta la biblioteca donde se conserva actualmente.













