
El Bajo Aragón: Donde el Tambor Late con Fuerza en Semana Santa
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Cada Semana Santa, el Bajo Aragón turolense se convierte en el epicentro de una tradición sonora y conmovedora: el toque del tambor y el bombo. Más que un simple ruido, es la expresión de una memoria colectiva transmitida de generación en generación.
Orígenes y Significado
La tradición se remonta a los siglos XV y XVI, cuando las cofradías penitenciales comenzaron a tomar forma. El tambor surgió como alternativa a las campanas silenciadas durante la Pasión, pero su papel trascendió lo secundario.
Unión Intergeneracional
La esencia reside en la reiteración hipnótica de un ritmo que genera una vibración colectiva, uniendo a la comunidad. Según Fernando Galve, presidente de la Ruta del Tambor y el Bombo, es un acto de unión intergeneracional, donde mayores y jóvenes comparten una tradición arraigada.
La Ruta del Tambor y el Bombo
La Ruta del Tambor y el Bombo hermana a nueve pueblos: Albalate del Arzobispo, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Calanda, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea de Gaén.
Cada localidad aporta sus particularidades, creando una Semana Santa única y diferente.
Reconocimiento Cultural
Esta tradición ha recibido importantes reconocimientos, como la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional en 1980, Internacional en 2014 y Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO en 2018.
‘Romper la Hora’: El Clímax de la Pasión
El momento culminante es el acto de ‘Romper la hora’, celebrado en la medianoche del Jueves Santo o al mediodía del Viernes Santo, simbolizando el estruendo tras la muerte de Cristo. Miles de personas, vestidas con túnicas, rompen el silencio con un estruendo estremecedor.
La Rompida de la Hora de Calanda
La Rompida de la Hora de Calanda, inmortalizada por Luis Buñuel, es el acto más conocido. Los instantes previos están cargados de tensión y emoción, un momento de recuerdo personal y conexión con la tradición familiar.
El Final de los Redobles: Un Adiós Melancólico
Tras horas de toque ininterrumpido, el final de los redobles, el Sábado Santo, es un acto íntimo protagonizado por los participantes locales. La emoción se torna melancólica, resistiéndose a dejar de tocar hasta el año siguiente.
Del Estruendo al Silencio
El toque final se vive con intensidad, apurando los últimos redobles antes del silencio.
Se cierra un ciclo emocional que transita de la quietud a la catarsis sonora y de vuelta a la calma. ‘Romper la hora’ y su final son una forma de sentir, recordar y proyectar una herencia viva en el corazón del Bajo Aragón.













