La estanflación acecha la economía española, según Funcas

La estanflación acecha la economía española, según Funcas
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

La estanflación acecha la economía española, según Funcas

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

La economía española se enfrenta a un riesgo creciente de estanflación, una combinación de alta inflación y bajo crecimiento económico. Raymond Torres, jefe de Coyuntura Económica de FUNCAS, advirtió sobre este escenario en una reciente intervención, señalando que es una de las principales amenazas para la economía mundial y, en particular, para España.

El impacto de los hidrocarburos y la inflación

Torres explicó que el actual contexto económico se caracteriza por un “encarecimiento muy abrupto de los hidrocarburos” y la “destrucción de capital productivo”.

Incluso si el conflicto bélico actual cesara, los precios se mantendrían elevados durante un tiempo, afectando negativamente el consumo y, por ende, el crecimiento económico.

Según las previsiones de Funcas, la inflación en España podría alcanzar un 4% interanual en los próximos meses. Esta cifra es especialmente preocupante, ya que el crecimiento salarial se sitúa por debajo, lo que implicaría una pérdida de poder adquisitivo para los ciudadanos.

Perspectivas a futuro y pérdida de poder adquisitivo

La evolución de la economía después del verano dependerá de la duración y severidad del conflicto actual.

Aunque no se espera que la inflación alcance los niveles observados durante la guerra en Ucrania (10%), Torres insistió en la pérdida de poder adquisitivo para los ciudadanos.

Medidas gubernamentales: luces y sombras

Raymond Torres valoró positivamente algunas de las medidas adoptadas por el Gobierno, como la inversión en energías renovables, que ha reducido el riesgo asociado a la electricidad, y las “ayudas focalizadas en los sectores más vulnerables”, como el campo y los transportistas. Sin embargo, se mostró crítico con “el recorte generalizado de IVA” a los carburantes.

En su opinión, esta medida es “poco eficaz” para contener la inflación, desincentiva el ahorro energético y tiene un coste presupuestario elevado, estimado por el Gobierno en 5.000 millones, aunque podría ser el doble.