¿Convivir con animales alarga la vida? Lo que dice la ciencia

¿Convivir con animales alarga la vida? Lo que dice la ciencia
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¿Convivir con animales alarga la vida? Lo que dice la ciencia

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La relación entre humanos y animales se remonta a miles de años, desde los primeros perros atraídos por los campamentos de cazadores-recolectores hasta los gatos que se instalaron en los graneros de las primeras aldeas agrícolas. Si bien antiguamente los animales de compañía eran un lujo de las élites en las ciudades, en las últimas décadas han ganado un espacio emocional cada vez más importante en los hogares.

En Europa, la mitad de los hogares tienen al menos un animal de compañía. Esta popularidad ha impulsado estudios sobre los beneficios de convivir con animales, especialmente perros y gatos.

Estudios sobre animales y esperanza de vida

Algunos estudios sugieren que tener un perro podría estar asociado con una mayor esperanza de vida. Un metaanálisis que recopiló datos de estudios desde los años 50, con 3.8 millones de personas, observó que los dueños de perros tenían un riesgo de muerte un 24% menor que quienes no los tenían. Otra revisión sistemática de 2020 encontró que los dueños de perros experimentaban una reducción en la mortalidad cardiovascular, especialmente si ya habían sufrido un infarto, y que los dueños de animales en general tenían una frecuencia cardíaca y presión arterial más baja.

Sin embargo, es crucial recordar que estos son estudios de poblaciones y no establecen una relación de causa-efecto. Existe el riesgo de confundir los deseos con los datos.

¿Por qué los perros parecen ser los más beneficiosos?

Los perros parecen ser los principales portadores de buenas noticias para la salud, y esto podría estar relacionado con el aumento de la actividad física de sus dueños. Los estudios han demostrado que quienes tienen un perro suelen caminar más, incluso cuando el clima no es favorable. Esta actividad física ligera y constante, como los paseos matutinos y vespertinos, se asocia con menor presión arterial, mejor regulación de la glucosa y menos riesgo cardiovascular.

Un estudio de la Universidad de Upsala, en Suecia, observó que tener perro reducía el riesgo de muerte por cualquier causa y muerte por enfermedades cardiovasculares, especialmente en personas solas. Sin embargo, al ajustar por factores como el nivel socioeconómico, la dieta o el ejercicio, la reducción en la mortalidad se vuelve mucho más modesta o incluso inexistente.

Un estudio realizado con más de 23,000 personas mayores en toda Europa concluyó que, cuando se ajusta por otros factores, no hay una reducción de la mortalidad para los dueños de animales, y en ciertos casos, como los dueños de pájaros, la mortalidad puede aumentar.

¿Pueden los animales mejorar la calidad de vida?

El contacto físico con un animal, acariciarlo o simplemente sentir su presencia, se ha asociado con niveles más bajos de ansiedad y depresión. Un estudio reciente encontró que los dueños de animales presentaban menos síntomas de depresión y mayor bienestar psicológico en general. La sensación de compañía, de ser necesarios para otro ser vivo y de tener una rutina diaria estructurada parece desempeñar un papel fundamental en este efecto.

Los beneficios para la salud mental de un animal de compañía no solo se extienden a las personas mayores. Un adulto que vive solo encuentra en un gato una rutina de cuidado, juego y contacto físico que reduce su sensación de aislamiento. Durante la infancia, convivir con perros está asociado a interpretar mejor señales no verbales, un aumento de la empatía y ser capaces de expresar sus problemas.

En los adultos de todas las edades, los animales, y en especial los perros, se convierten en una buena excusa para tener más relaciones sociales.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que algunos estudios han encontrado que los mayores muy dependientes o con mala salud pueden vivir la responsabilidad de cuidar de un animal como una carga, lo que se asocia con más síntomas depresivos.

Conclusión

En definitiva, los estudios indican que los beneficios de tener un animal son significativos cuando hay alguna carencia clara, sea falta de ejercicio, soledad o depresión. En estos casos, el animal podría estar sustituyendo parcialmente el apoyo social que en otros contextos ofrece una pareja o una familia. Cuando se ajusta por esos factores, y se compara con personas que se cuidan, alimentan y tienen más satisfacción vital, los animales no suponen mejoras adicionales.