NUEVO TÍTULO: El Tesoro Arqueológico de Peñalosa: Un Viaje a la Edad del Bronce en Baños de la Encina

NUEVO TÍTULO: El Tesoro Arqueológico de Peñalosa: Un Viaje a la Edad del Bronce en Baños de la Encina
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

NUEVO TÍTULO: El Tesoro Arqueológico de Peñalosa: Un Viaje a la Edad del Bronce en Baños de la Encina

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Baños de la Encina, un pintoresco municipio de Jaén, alberga un tesoro arqueológico de incalculable valor: el yacimiento de Peñalosa. Este poblado de la Edad del Bronce, considerado el mejor estudiado del sur peninsular, se alza a orillas del embalse del Rumblar, ofreciendo una visión fascinante de la vida y la sociedad de hace cuatro milenios.

Un Enclave Estratégico

El asentamiento se sitúa estratégicamente sobre un promontorio de pizarra que domina el valle del río Rumblar. Esta ubicación, con sus laderas escarpadas, proporcionaba una defensa natural que se complementaba con potentes murallas. La construcción de la presa del Rumblar alteró el entorno original, pero el sitio conserva una belleza evocadora que atrae a arqueólogos y visitantes.

El acceso a Peñalosa es posible a través de senderos junto al embalse o en kayak durante el verano, integrando la historia con el paisaje acuático de manera magistral.

Cronología y Cultura del Argar

Peñalosa estuvo habitada desde el 1800 a.C. hasta el 1400 a.C., durante la Edad del Bronce. Es una de las manifestaciones más septentrionales de la cultura del Argar, caracterizada por una organización social avanzada y una economía basada en la explotación de recursos metálicos en Sierra Morena. Las investigaciones indican que el poblado experimentó diversas fases de ocupación y reformas estructurales antes de su abandono, incluyendo una devastación por incendio.

Urbanismo y Arquitectura

El diseño urbanístico de Peñalosa destaca por su adaptación al terreno mediante terrazas artificiales escalonadas. Las viviendas, de planta rectangular, se construyeron con pizarra, barro y madera de encina. Calles estrechas y pasillos canalizaban el agua de lluvia hacia una cisterna, garantizando el suministro a la comunidad. Dentro de las casas, se identificaron áreas para almacenamiento, molienda de grano y actividades metalúrgicas. Los muros, con hasta dos metros de altura, evidencian una técnica constructiva sólida.

La Metalurgia del Cobre: Motor Económico

La metalurgia del cobre era el motor económico principal de Peñalosa. El valle del Rumblar, rico en minerales de cobre, permitió a sus habitantes desarrollar una industria extractiva y transformadora altamente especializada. Peñalosa es el único yacimiento argárico que conserva un registro completo del proceso metalúrgico, desde la extracción hasta la fundición. Se han recuperado herramientas de minería, crisoles, moldes y lingotes, incluso evidencias del trabajo de metales preciosos como la plata.

Agricultura, Ganadería y Artesanía

Además de la minería, la agricultura y la ganadería sustentaban la vida en Peñalosa. Se consumían cebada, trigo, legumbres y frutos silvestres. La ganadería incluía caballos, ovejas, cabras y cerdos. La artesanía también era importante, destacando la industria textil, con telares verticales y pesas de arcilla, y la cerámica, con recipientes para el consumo diario y vasos funerarios. La industria lítica proveía molinos de granito para la producción de harina.

Los Entierros Dentro de las Casas

Una práctica distintiva de Peñalosa era realizar los entierros dentro de las casas, en cistas de piedra o urnas cerámicas. Estas sepulturas reflejan una sociedad jerarquizada, con diferencias sociales marcadas. En la acrópolis se hallaron las tumbas más ricas, con armas de bronce y adornos de plata y oro, mientras que en las zonas bajas se encontraron enterramientos más modestos. Esta organización espacial subraya la importancia del rango social y el control del poder dentro de la comunidad.

Un Legado de Incalculable Valor

Hoy, Baños de la Encina se enorgullece de albergar este patrimonio excepcional. Peñalosa es una ventana a la Edad del Bronce andaluza, un testimonio de la habilidad y la complejidad de una sociedad que dominó el metal y el paisaje hace milenios. El trabajo de los arqueólogos continúa revelando los secretos de este poblado, consolidando a Baños de la Encina como un destino imprescindible para comprender las raíces de nuestra civilización.