
El Bando de la Huerta: Tradición, Identidad y Orgullo Murciano
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Lo que comenzó como una parodia y un carnaval satírico en el siglo XIX se ha transformado en un homenaje, una expresión de identidad y un motivo de orgullo para Murcia. El Bando de la Huerta es el evento más esperado de las Fiestas de Primavera de la capital murciana, una celebración con 170 años de historia que llena las calles de alegría y color.
Murcianos y murcianas, vestidos con sus trajes típicos –refajos, zagalejos, corpiños, zaragüelles, chalecos y esparteñas–, recorren las principales arterias de la ciudad en carrozas huertanas. Bailes improvisados al son de las castañuelas contagian a propios y extraños el espíritu festivo.
Una visita a las barracas es imprescindible para degustar las tapas murcianas más emblemáticas, como el zarangollo (calabacín con huevo), los michirones (habas con jamón), el pastel de carne o los paparajotes (hojas de limón rebozadas en masa frita y azucarada).
El primer martes después de Semana Santa está marcado en el calendario de todos los murcianos como el día de su fiesta grande. Comienza con una ofrenda floral a la Virgen de la Fuensanta y una misa en la Catedral. Por la tarde, tiene lugar el popular desfile de carrozas, adornadas con motivos huertanos, grupos de bailes folclóricos, gigantes y cabezudos. Durante el desfile, se reparten alimentos típicos de la huerta y bebidas a los asistentes.
Una de las señas de identidad más características son las soflamas panochas, textos satíricos escritos en la lengua vernácula de la huerta.
El Origen del Bando: Los Churubitos
El panocho cuenta con un rico vocabulario: pésoles (guisantes), alcanciles (alcachofas), cascaruja (frutos secos) y las populares expresiones “acho” y “acha”, entre otras. Los “churubitos” era como los huertanos llamaban a los señoritos de la ciudad, mientras que los señoritos llamaban “perullos” a los huertanos. El origen del Bando de la Huerta se encuentra en los churubitos del siglo XIX.
Para prolongar el carnaval, los churubitos idearon la costumbre de salir a las calles vestidos como perullos, en un tono de sátira y burla.
Los churubitos, jóvenes estudiantes y profesionales acomodados del barrio de San Antolín, exageraban los modales de los campesinos humildes de la huerta cuando iban a la ciudad a vender sus productos y comprar lo que necesitaban. Inicialmente, la comitiva partía de la plaza de toros de San Agustín, en el barrio de San Andrés. Tras una pausa de algunos años, la costumbre se retomó en la década de 1870, momento en que perullos y churubitos comenzaron a mezclarse, parodiando mutuamente sus formas.
Después de la riada de Santa Teresa, el 14 de octubre de 1879, que causó más de 700 muertes y la pérdida de más de veinte mil cabezas de ganado, la fiesta se debilitó hasta 1900, cuando resurgió con más fuerza y comenzó a tomar la forma del Bando de la Huerta. A partir de 1950, se institucionalizó como las Fiestas de Primavera, con las peñas huertanas como representantes de la identidad murciana.
Con el tiempo, la costumbre se mantuvo, pero adquirió un carácter de fiesta tradicional y de respeto por las costumbres y vestimentas de antaño, convirtiéndose en una de las celebraciones más importantes de la Región de Murcia. El Bando de la Huerta está declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional.
El Desfile del Bando de la Huerta
El día grande de las fiestas es el martes con el Bando de la Huerta. Por la mañana se celebra una procesión y misa huertana en honor a la Virgen de la Fuensanta. A la una de la tarde se realiza una ‘gran tronaera aérea’ (fuegos artificiales) y a las cinco de la tarde comienza el Desfile del Bando de la Huerta, que este año conmemora su 175 aniversario.
El desfile parte de la Plaza González Conde y finaliza en la Plaza Circular. Es el momento más esperado por todos los murcianos. Durante el recorrido, es común ver a huertanos bailando la jota, grupos folclóricos interpretando ritmos tradicionales y participantes en el desfile repartiendo longaniza seca, habas, morcillas o frutas desde sus carrozas.












