Paula deja su trabajo como enfermera para hacerse autónoma: "Tenía jornada de lunes a viernes, con horas extra no pagadas y unas condiciones que quería mejorar"

Paula deja su trabajo como enfermera para hacerse autónoma: "Tenía jornada de lunes a viernes, con horas extra no pagadas y unas condiciones que quería mejorar"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Paula deja su trabajo como enfermera para hacerse autónoma: "Tenía jornada de lunes a viernes, con horas extra no pagadas y unas condiciones que quería mejorar"

El prohibitivo precio de la vivienda se ha convertido en el principal motivo por el que muchos jóvenes deciden quedarse en sus pueblos o mudarse a ciudades más pequeñas. Según datos de la sociedad tasadora TINSA, los pisos en Madrid y la Comunidad Valenciana se han encarecido un 19% en los tres primeros meses del año, mientras que en Extremadura el incremento ha sido del 4%.

El caso más claro es Baleares, donde los precios subieron un 16% y se paga el metro cuadrado más caro de España, con una media de 3.743 euros.

Esta situación lleva a jóvenes como Adriana, de 26 años, a plantearse cambiar Palma por el interior de la isla, aunque asegura que “ahora mismo es casi imposible, no solo permitirse un piso en Palma, sino también en cualquier pueblo”.

Este es el caso de Paula Timiraos, una enfermera de 30 años que ha protagonizado un cambio de vida radical. Según ha contado en ‘Mediodía COPE’ a Pilar García de la Granja, decidió dejar su trabajo en Santiago de Compostela para mudarse junto a su pareja a Avedra, un pueblo de A Coruña.

Allí han comprado una casa, la han reformado y han fundado una empresa de marketing digital que les permite teletrabajar.

Paula ha explicado que se encontraban en el punto en el que están muchos jóvenes: “un trabajo estable, pero con incertidumbre, intentando ahorrar para comprar un piso, lo que se supone que es el camino a seguir, ¿no?”. Sin embargo, sentían que ese objetivo estaba “cada vez más lejos de conseguirlo y además con una calidad de vida bastante mediocre”.

La decisión final la tomaron para “mejorar nuestra calidad de vida, a nivel tanto físico como mental”.

Paula ha relatado que, ante una jornada laboral con “horas extras no pagadas”, se preguntó: “¿Y esto va a ser así para siempre? Pues no, me voy al campo, buscamos una casa, y allá que vamos”.

La acogida en el pueblo ha sido una de las mejores sorpresas.

“En el campo conoces a todo el mundo, se crea como una pequeña familia, el trato es cercano, es más personal que en la ciudad”, ha afirmado. En su nueva vida valora gestos como “un ‘que tengas un buen día’ por las mañanas, es diferente”.

La vida cara en la ciudad se ha convertido también en una oportunidad para las zonas que más sufren la despoblación.

Es el caso de Graja de Iniesta, un municipio de Cuenca con apenas 400 habitantes cuyo alcalde, Javier Monsalved, ha decidido tomar medidas por su cuenta para atraer a los más jóvenes.

El ayuntamiento ha impulsado un plan de vivienda en el que pone a disposición de los jóvenes ocho parcelas de 100 metros cuadrados por 9.000 euros. Quienes compran la parcela deben costear la construcción, pero el consistorio les bonifica la licencia de obras y entrega los terrenos con todos los servicios básicos.

Además de la vivienda, el plan busca que los jóvenes echen raíces ofreciendo servicios.

“Una de las medidas que hemos implantado ha sido la escuela infantil, que a fecha de hoy en una población que no llega a los 400 habitantes acoge cada día a 11 niños en esa escuela infantil totalmente gratuita”, ha explicado el alcalde.

Monsalved ha destacado las ventajas que esto supone para la conciliación familiar y el ahorro, ya que evita los altos costes de una guardería en la ciudad. A ello se suma la cercanía y el apoyo familiar, pues “en el pueblo todo lo tenemos cerca y podemos ir andando”.