
LA REINA ESTHER: UN NUEVO VIAJE AL UNIVERSO IRVING
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La nueva novela de John Irving, ‘La reina Esther’, no es una precuela ni una secuela de su aclamada ‘Las reglas de la casa de la sidra’, aunque comparte con ella la presencia, aunque breve, de un joven Wilbur Larch.
Lo que sí es, sin duda, una nueva inmersión en el característico universo de Irving. El lector se encontrará con los elementos que definen su obra: huérfanos, adopciones, madres ausentes pero omnipresentes, interrupciones de embarazos, la influencia de Charles Dickens y Herman Melville, el amor y el miedo, prostitutas y santas, Viena y Vietnam, amistades peligrosas, lucha libre, sexo, transexualidad, baja estatura y altos ideales, y la maternidad/paternidad como fuerza motriz.
Un Mundo de Lemas y Guiños
Irving vuelve a recurrir a lemas privados, a la idea de la familia elegida por el corazón y no por la sangre, a la tinta de tatuajes y libros, y a guiños a sus grandes obras como ‘El mundo según Garp’, ‘El Hotel New Hampshire’ y ‘Oración por Owen Meany’. Aunque no hay osos, un perro asume su rol como animal totémico.
El resultado es una trama compleja que evoca el espíritu de la gran narrativa decimonónica. La historia, que arranca a principios del siglo pasado, es difícil de resumir, pues parte del disfrute de Irving reside en dejarse llevar por la trama.
Esther Nacht: Una Reina en el Siglo XX
‘La reina Esther’ es, posiblemente, la novela más política de Irving hasta la fecha. Nos presenta a Esther Nacht, una huérfana vienesa cuyo nombre remite a la reina bíblica.
Esther adopta una cita de Charlotte Brontë como guía en su vida.
Otro personaje clave es Jimmy Winslow, nacido en 1941, hijo de dos madres, luchador, novelista y cinéfilo. Jimmy se convierte en el protagonista de la novela, aunque siempre bajo la influencia de Esther, quien lo guía hasta un reencuentro final en Jerusalén en 1981.
Política y Compromiso
Esta novela aborda temas como el antisemitismo, el sionismo y la ultraortodoxia religiosa. Irving, conocido por su postura crítica, se ha convertido en un ferviente opositor a las políticas de Trump, lo que lo llevó a adoptar la nacionalidad canadiense.
Según el propio autor, ‘La reina Esther’ es “un poco más larga de lo que se supone que debe ser hoy cualquier muestra de ficción literaria, pero también un poco más corta de lo que se supone que debe ser una novela de John Irving”. Con casi 500 páginas, la novela invita a sumergirse en el universo único de este autor.













