
El Órgano de la Epístola de la Catedral de Granada Resucita Tras una Restauración Millonaria
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El histórico órgano de la Epístola de la Catedral de Granada ha recuperado su voz tras una exhaustiva restauración financiada por el Plan Alhambra, con una inversión superior a los 800.000 euros. El instrumento, de imponente presencia, fue bendecido recientemente y su sonido característico ya inunda el templo.
Una Obra de Arte con Historia
Con una altura de 17 metros y una anchura de ocho, este órgano alberga en su interior 3.443 tubos. Fue construido en 1745 por el maestro organero Leonardo Fernández Dávila. La organista principal, Concepción Fernández Vivas, describe el instrumento como “un órgano complejísimo, porque al tener tres teclados y lengüetería en la nave central y en la fachada de eco, pues es un sonido muy rico, muy variado”.
La restauración se centró en devolverlo a su estado original, rescatando su temperamento mesotónico, que le otorga una sonoridad única.
Revertiendo Errores del Pasado
Esta intervención era crucial, pues corrigió una restauración anterior que no respetó el diseño original de Fernández Dávila. Ahora, según la organista, el instrumento “tiene una personalidad nueva y acaba de nacer”. En su construcción original también participó Jorge Boch, organero de los reyes Carlos III y Carlos V.
Un Proceso de Resurrección
Fernández Vivas califica el proceso como “una auténtica resurrección”, especialmente por coincidir con la cercanía de la Pascua. El órgano llevaba “años” en silencio y deteriorándose.
“Se ha ido viniendo abajo poco a poco, con fisuras, con grietas… el aire se va, entonces, era impracticable”, detalla. La restauración, encargada por el Patronato de la Alhambra, duró aproximadamente tres años y ha devuelto al instrumento su capacidad de ‘cantar’.
Un Instrumento Vivo
Para Fernández Vivas, el órgano “es un instrumento vivo, porque tiene un pulmón dentro, que son los secretos, y entonces hay que darle al motor, los fuelles se inflan, y respiran”. Esta concepción de un instrumento que respira subraya la gran responsabilidad que siente al tocarlo, una tarea que describe como “una belleza grande”.
Más Allá de la Liturgia: Conciertos y Desafíos
El instrumento no solo cumplirá su función litúrgica en las celebraciones religiosas, donde su sonido será “más moderado, más suave”, sino que también será el centro de ciclos de conciertos.
Estos recitales permitirán explorar su “riqueza y variedad”, aunque la elección del repertorio es un desafío. La organista explica que es necesario “experimentar qué va, qué no va” y “pensar un repertorio adecuado”, ya que algunas piezas, como ciertas obras de Bach, no se adaptan a su temperamento específico.
Una Aventura Musical e Interior
Afrontar la tarea de tocarlo de nuevo ha sido “una aventura interior, aparte de musical, de estudiarlo, de pensamiento, de decisión, de probar”, confiesa Fernández Vivas. Su objetivo es “hacer cantar al órgano”, entenderlo y aproximarse a él con respeto para extraer la música de la partitura y hacerla resonar en la catedral. Un reto que asume con pasión para redescubrir la voz de este gigante musical que ha vuelto a nacer.













