El servicio que lleva belleza, conversación y amistad a los pueblos del Camero Nuevo: "Ahora somos familia, me hace feliz"

El servicio que lleva belleza, conversación y amistad a los pueblos del Camero Nuevo: "Ahora somos familia, me hace feliz"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

El servicio que lleva belleza, conversación y amistad a los pueblos del Camero Nuevo: "Ahora somos familia, me hace feliz"

En las silenciosas calles de los pueblos del Camero Nuevo, donde la mayoría de los municipios no superan los 300 habitantes, cada servicio que se mantiene es vital. En Nieva de Cameros, con apenas 40 vecinos en invierno, están de enhorabuena por la llegada de un servicio móvil de peluquería que supone mucho más que un corte de pelo: es un momento de encuentro y un recordatorio de la importancia de cuidarse.

La artífice de esta iniciativa es Ana, una peluquera que tiene su salón de belleza en Torrecilla en Cameros desde hace unos 20 años. Desde allí se desplaza a otros pueblos como El Rasillo y Ortigosa para atender a sus vecinos. Para ella, este servicio “mantiene vivo el medio rural, potencia la calidad de vida de los vecinos de los pueblos de los Cameros”.

Con el tiempo, ha creado un vínculo superespecial con sus clientes, muchos de los cuales la tratan como a un miembro más de la familia.

La llegada de la peluquera se ha convertido en una especie de cita social, una conversación entre amigas muy esperada. “Están deseando que llegues, ellas esperan el día que sube la peluquera, y bueno, pues te ponen al día de sus cosas, de su día a día”, explica Ana. Aunque la mayoría de su clientela son mujeres, también atiende a hombres y a los pocos chicos jóvenes que todavía residen en la zona.

La organización del servicio se gestiona con cita previa a través de los grupos de WhatsApp que tiene cada ayuntamiento. La propia Ana avisa del día que sube y las clientas van reservando su turno.

Su nueva rutina incluye Nieva los martes por la mañana, El Rasillo por la tarde, y Ortigosa los jueves, mientras que el resto de la semana trabaja en su salón de Torrecilla.

La expansión de su negocio ha llegado por al boca a boca. La llegada a Nieva ha sido posible gracias a Inma, alcaldesa de Nieva y clienta suya, que ha facilitado la instalación del servicio en el hogar de la tercera edad. 

Aunque Ana lleva sus herramientas en una maleta, cada pueblo le proporciona el equipamiento más pesado, como el lavacabezas o los sillones. Pese a las dificultades de los trayectos en invierno, con nieve y hielo, su compromiso es firme. De hecho, a veces son las propias clientas quienes le dicen: “Ana, no subas, que están mal las carreteras”.

Para Ana, este trabajo es una fuente de gran satisfacción personal.

“A mí me resulta muy gratificante. Me gusta, me encanta lo que hago, ahí seguiremos. Mientras yo pueda, seguiré haciéndolo”, afirma con convicción. Su labor se ha vuelto imprescindible para que estos pueblos sigan con vida y sus habitantes no pierdan servicios básicos.

Su trabajo demuestra que se puede vivir, emprender y disfrutar de buenos servicios en pueblos como Nieva.