
XXXVII Pregón Taurino: Cristina Sánchez emociona en Sevilla
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El Centro Cultural José Luis García Palacios fue el escenario, en la tarde de ayer, del XXXVII Pregón Taurino de la Tertulia Taurina ‘Los 13 del Baratillo’. Este evento, ya un clásico en el calendario taurino sevillano, adquirió este año un significado especial al celebrarse en la antesala del 50 aniversario de la tertulia.
Una pregonera histórica
La matadora madrileña Cristina Sánchez fue la protagonista, presentada por el también matador Joselu de la Macarena. El acto estuvo cargado de memoria, emoción y reivindicación. Desde el inicio, se respiraba un ambiente de solemnidad.
Carlos J. Trejo, presidente de la tertulia, destacó el carácter excepcional del evento y resaltó a la pregonera como «la primera mujer torera en lograr hitos históricos en la Real Maestranza». Agradeció a Sánchez su presencia, calificándola como un honor para la tertulia.
Joselu de la Macarena: un retrato íntimo
La presentación de Joselu de la Macarena marcó el tono de la noche. Alejándose de un discurso formal, ofreció un retrato íntimo y sentido de la trayectoria de Cristina Sánchez.
Evocó las dificultades que la torera enfrentó en un mundo que «no estaba hecho para ponértelo fácil» y valoró su autenticidad. Recordó su alternativa en 1996 como un punto de inflexión histórico y concluyó reconociendo su impacto: «Gracias por lo que hiciste, por lo que representas y por permitirnos hoy escucharte».
El traje de luces: un símbolo
El acto tomó un giro escénico con un recurso narrativo cuidado. Las luces se atenuaron y, al son de una guitarra, la voz de Alberto Herrera dio vida al traje de luces que Cristina Sánchez vistió en su histórica tarde sevillana. El texto, poético y evocador, convirtió la prenda en testigo de la emoción y el miedo compartidos, culminando con el recuerdo de la salida triunfal.
Una metáfora que anticipaba el tono del pregón.
Sevilla: el eje del pregón
Cristina Sánchez comenzó su pregón reconociendo sus nervios y agradeciendo la presencia de amigos y maestros. Explicó que su discurso comenzaba precisamente con el recuerdo del vestido que llevó el día que toreó en Sevilla, antes de adentrarse en un discurso personal. Sevilla fue el eje de su intervención. Definió la ciudad como un espacio donde «el toreo no se representa, se vive».
Evocó su presentación en la Maestranza y el instante en que comprendió que «Sevilla no se conquista, se entrega».
“Fui a ver a una mujer y salí viendo a un torero”
Uno de los momentos más destacados fue el recuerdo de un encuentro tras una tarde de triunfo, cuando un aficionado le dijo: «Fui a ver a una mujer y salí viendo a un torero». Aquella frase, según explicó, cambió su forma de entender el toreo y la vida: «La verdadera lección no estaba en las orejas, sino en la mirada que cambié». Para Sánchez, ese instante simboliza la superación de prejuicios: «El arte no tiene género, solo autenticidad».
El consejo de Curro Romero
La torera también rememoró su alternativa, recordando el consejo de Curro Romero: «Cristina, te deseo mucha suerte. Y las vas a tener, porque el toreo consiste en acariciar…
y las mujeres acariciáis mejor que los hombres»». Una enseñanza que, según confesó, se convirtió en guía permanente.
Defensa del mundo taurino
El pregón combinó memorias personales y reflexiones colectivas. Destacó el papel de la tertulia como «un puente entre generaciones» y agradeció el reconocimiento recibido en 1995 como mejor novillera: «Aquel día sentí que Sevilla me adoptaba». Reivindicó el futuro del toreo en los jóvenes y compartió su faceta como apoderada.
Defendió el mundo taurino como escuela de valores, enumerando principios como «la resiliencia, la humildad, el sacrificio o la libertad». Apeló al respeto como base de la convivencia: «La grandeza de una sociedad está en ser capaces de convivir con muchas miradas».
Un mensaje de igualdad
En un tono emotivo, recordó el papel de su familia, especialmente sus padres, y agradeció a quienes la apoyaron en los momentos difíciles. El tramo final del discurso fue una reivindicación del papel de la mujer y de la igualdad desde la autenticidad: «Las fronteras se derriban toreando con verdad». Dejó una reflexión abierta al futuro: «Ojalá que cada niña que sueñe con vestirse de luces encuentre una mirada limpia, justa y valiente».
Mirar de frente con la verdad
El cierre devolvió el protagonismo a Sevilla y al toreo como metáfora vital: «Torear no es solo enfrentarse al toro, es atreverse a mirar de frente con la verdad».
La ovación que siguió confirmó la conexión con el público. El acto concluyó con la entrega de recuerdos por parte de la tertulia, poniendo broche a una velada que dejó una crónica de memoria, identidad y compromiso con el toreo.












