Una iraní residente en Mallorca revela la terrible realidad del país: "Celebran que caigan bombas si matan a los asesinos"

Una iraní residente en Mallorca revela la terrible realidad del país: "Celebran que caigan bombas si matan a los asesinos"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Una iraní residente en Mallorca revela la terrible realidad del país: "Celebran que caigan bombas si matan a los asesinos"

La escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán se vive con especial angustia desde la distancia. Así lo transmite Sedi Behvarrad, presidenta de la Asociación Persa de las Islas Baleares, que a pesar de llevar décadas en Mallorca sigue con enorme preocupación la situación del país, donde todavía residen familiares y amigos. Su testimonio ofrece una mirada humana a un conflicto que mantiene en vilo a la comunidad internacional.

Behvarrad critica con dureza el reciente alto al fuego de dos semanas acordado entre ambos países. Para ella, esta tregua es “la peor noticia que podíamos oír”, ya que considera que solo concede más tiempo al “régimen asesino” para seguir ejecutando personas.

“Esta incertidumbre es lo peor que puede pasar, no saber qué va a pasar cada segundo”, lamenta.

La comunicación con el interior del país es prácticamente inexistente, calificado por Behvarrad como “un país cerrado, sin comunicación, que no deja respirar a su gente”. Sin embargo, relata que este pasado martes pudo hablar con sus familiares gracias a un restablecimiento temporal de Internet. “Hemos podido saber que están bien, que están refugiados, que no salen a la calle”, explica, aunque siempre con el temor de que las comunicaciones estén siendo vigiladas por el régimen.

Desde su punto de vista, la clave de la supervivencia del régimen iraní radica en sus alianzas internacionales. Behvarrad asegura que “Irán no está solo”, y señala directamente a dos potencias: “China y Rusia”.

Argumenta que estos países tienen grandes “beneficios” en Irán y, por tanto, protegen al régimen de los ayatolás. “Por eso Estados Unidos no ha podido hacer lo que tenía que hacer: quitar de una vez a los Mulás”, sentencia.

A esta red de apoyos se suman, según Behvarrad, “los países árabes de alrededor”. Esta protección exterior es la que permite que un régimen minoritario someta a millones de personas. “El pueblo puede ser 70 millones de personas en contra, pero como ellos tienen el arma en su mano, son los que mandan”, denuncia.

A pesar del terror, la población anhela un cambio.

Behvarrad describe una situación límite donde los ciudadanos han llegado a celebrar la destrucción. Explica que, cuando una bomba cae sobre un objetivo del régimen, la gente “canta y baila”, aunque los cristales de sus propias casas salten por los aires. “Están felices porque cae una bomba cerca de su casa, encima de un sitio donde saben que están escondidos ellos”, relata.

Esta reacción es, para Behvarrad, una muestra de la desesperación de un pueblo que se siente abandonado y desarmado. “La gente está con la mano vacía, ¿qué pueden hacer?”, se pregunta.

Su esperanza, y la de muchos iraníes, es que el conflicto actual pueda, finalmente, “provocar un cambio real en Irán”.