Las cosas de las cosas

Las cosas de las cosas
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Las cosas de las cosas

Se rompió, por fin, el maleficio del Domingo de Resurrección en Sevilla con cuatro orejas. Era el debut de José María Garzón al frente de la Maestranza. Fue el estreno soñado de su mandato, con la gente hablando por las calles de Morante y su verónica nunca vista, de la lentitud de Roca Rey con el capote y de cómo se jugó la vida David de Miranda, en una corrida de Garcigrande en la que tres brindaron opciones.Fue un fin de semana propio de Semana Santa, y en Semana Santa estábamos: la luz de la Resurrección brilló en el día más hermoso del calendario litúrgico y taurino, alejando las sombras del Viernes Santo. José María Garzón tenía en sus manos las llaves de ese puente entre Málaga y Sevilla: dos ‘No hay billetes consecutivos’, dos plazas llenas, dos ciudades andaluzas que se despedían y se recibían como en un relevo de antorchas.

De Málaga a Sevilla.Algunas voces de moral afilada criticaron que la picassiana siguiera adelante. Respetable su opinión. Yo me mojo con la contraria: la corrida tenía que celebrarseEl luto de la Malagueta se había alargado con la muerte de Ricardo Ortiz. Un toro lo mató en los corrales, en un trágico accidente laboral de un trabajador que estaba dado de alta.

La fatal cornada llegó el Viernes de Crucifixión y, al día siguiente, se celebró la corrida picassiana. Algunas voces de moral afilada criticaron que el festejo siguiera adelante. Respetable su opinión. Yo me mojo con la contraria: la corrida tenía que celebrarse.

¿Acaso se paralizó la piel de toro cuando murieron Víctor Barrio o Iván Fandiño? Lo de Ortiz fue un desgraciadísimo accidente, un recordatorio cruel y desnudo de que el toro mata cuando quiere, donde quiere: en el campo, en el ruedo, en la calle o en la penumbra de los corrales, donde los toros siguen siendo toros aunque no haya música ni luces. Fue un día muy duro, pero el mejor homenaje fue precisamente el que se rindió: celebrar la corrida en su plaza, con ese emotivo brindis que Saúl Jiménez Fortes tributó en la mismísima puerta de toriles.Noticia relacionada general No No Un toro mata al torero Ricardo Ortiz en los corrales de la Malagueta Rosario PérezEra el cuarto cartel de ‘No hay billetes’ que colgaba Lances de Futuro desde el Sábado Santo de 2025 hasta el de 2026. Cuatro de ocho en una Malagueta revitalizada bajo su batuta.

Bastaba asomarse al balcón de los tendidos, contemplar la marea humana desde el hotel Maestranza o desde las alturas del Gibralfaro: Málaga había vuelto al mapa taurino. El pasado agosto incluso se atrevió a disputarle el cetro al mismísimo Bilbao, con el foco informativo en la ciudad de Picasso. En el coso malagueño, por cierto, se vivió el acontecimiento de David de Miranda, con esa faena televisada que supuso su verdadera resurrección.Y sin embargo, como compensación al trabajo bien hecho, a José María Garzón le han negado la prórroga en Málaga. Cosas de la política y sus tentáculos viscosos.

Hablamos mucho del sainete de Zaragoza, donde la administración se ha ganado a pulso el premio limón al peor pliego del siglo. Pero ojo, que la de Málaga tampoco se queda atrás. Las cosas de las cosas, que diría el gran genio del barrio de Santiago.Ya veremos si el empresario sevillano recurre o no. Ahora le toca el ciclo continuado de la Feria de Abril, esa primavera de abonos florecidos —con un incremento de casi el 35 %— en la que todos los ojos del toreo se clavan.

Y que Dios reparta suerte.