
Proyecto Hombre La Rioja presenta su Memoria 2025 en la que revela la doble cara de las adicciones en la comunidad: Del alcohol a las pantallas
Proyecto Hombre La Rioja ha presentado la memoria de actividades de 2025, coincidiendo con el 35 aniversario de su implantación en la región. El presidente de la fundación, David García, y su director, José Ignacio Macías, han detallado que durante el último año se ha atendido a 486 personas en sus diferentes programas de tratamiento. En total, sumando las intervenciones en información y el apoyo a familias, la entidad ha acompañado a 1.802 personas.
A pesar de que las cifras de atendidos se mantienen similares a las del año anterior, desde la organización señalan una lectura “esperanzadora”. Según ha explicado García, se percibe que “se están derribando estigmas” y que las personas “tienen menos miedo a pedir ayuda”.
Un ejemplo de ello es el programa de información y orientación, cuya actividad se ha incrementado en un 34 % desde el año 2020.
El perfil mayoritario de la persona que solicita ayuda en Proyecto Hombre sigue siendo un varón (80% de los casos) con una edad promedio de entre 31 y 50 años. El alcohol se mantiene como la principal sustancia problemática, un hecho que preocupa especialmente a la entidad. “Nos preocupa fundamentalmente el alcohol, porque lo tenemos muy instaurado aquí en La Rioja”, ha afirmado José Ignacio Macías, quien añade que “está muy normalizado a nivel social, se banaliza su uso y el acceso al mismo implica unos riesgos importantes para las personas”.
Junto al alcohol, el cannabis es la otra sustancia con mayor presencia. Macías ha apuntado que su consumo se asocia a la rebeldía de la adolescencia y ha advertido que el hecho de que personalidades públicas hablen de su uso en el pasado “hace que sea mucho más próximo para las personas y aumente el riesgo”.
Las adicciones comportamentales, aquellas en las que no interviene ninguna sustancia, ya suponen el 11% de los casos atendidos, un fenómeno que “va a ir en aumento”.
El director de la entidad ha puesto el foco en el juego, que ha pasado de ser un acto público “a un evento privado” a través del móvil, lo que aumenta el riesgo. Además, ha alertado sobre el impacto de las pantallas en los más pequeños: “Desde pequeñitos le damos un móvil a un niño para que no de guerra (…) y eso con el tiempo genera unos comportamientos”.
Los jóvenes menores de 21 años constituyen el 27% del total de personas atendidas, siendo también en su mayoría chicos (80%) de entre 16 y 18 años. En este grupo, el cannabis y las adicciones comportamentales son los principales problemas. Macías ha subrayado que la exposición prolongada a las pantallas puede alterar el desarrollo cerebral y la forma en la que los jóvenes se relacionan.
El director de Proyecto Hombre ha insistido en que están “muy involucrados y en coordinación con todo lo que es el área de salud mental”.
Según sus palabras, “detrás de todas las adicciones hay un problema de salud mental”. Esta conexión explica que a sus servicios lleguen perfiles cada vez más variados, de todos los estratos socioeconómicos y culturales.
En el ámbito de la prevención, la organización llegó a 5.643 personas en 2025, la mayoría estudiantes. Como novedad, se ha creado un equipo para la prevención de adicciones en el entorno laboral, con el que ya colaboran con empresas riojanas para reducir riesgos y conflictividad.
Finalmente, David García ha abordado la situación económica, explicando que el 33% de su presupuesto depende de recursos propios y donaciones. Por ello, ha reclamado “el valor de la estabilidad de las ayudas públicas” para garantizar la calidad del servicio y ha animado a la sociedad a colaborar como socios, con donativos o mediante voluntariado.












