
Más de la mitad abandona los tratamientos de fertilidad: ¿Por qué?
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Un alto porcentaje de parejas y mujeres que inician tratamientos de fertilidad desisten antes de lograr su objetivo de tener un hijo. Según estimaciones de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), este fenómeno afecta a cerca del 54% de los casos. La principal razón detrás de esta decisión es el enorme desgaste emocional y la presión psicológica que conllevan estos procesos.
Testimonios de abandono
Eva relata: “Lo intenté muchas veces, sin éxito. Y cuando se acaban los intentos [en la sanidad pública] tienes dos opciones: seguir luchando en una clínica privada o plantarte. Mi pareja y yo hemos decidido parar. Físicamente estoy bien, pero emocionalmente es horrible. Parece que no te has esforzado lo suficiente”.
Miriam también compartió su experiencia: “Después de ocho años de búsqueda y cuatro pérdidas, acabé aceptando mi no maternidad por circunstancias. No quería seguir viviendo por y para los tratamientos de fertilidad, se habían convertido en el centro de mi vida. Así que me agarré a que íbamos a estar bien. Confié en que puedo ser feliz sin hijos”.
Estos testimonios forman parte del documental *Madres Invisibles*, que busca visibilizar la realidad de las personas con problemas de fertilidad y el fenómeno del abandono de los tratamientos.
El peso emocional y psicológico
Elisa Gil Arribas, secretaria general de la SEF, confirma la cifra del 54% de abandonos y explica que las razones están ligadas a la salud mental de los pacientes: “El principal motivo es el desgaste psicológico, los miedos sobre si lo conseguirás o no y la frustración que genera el proceso. Eso se une al desgaste médico y físico, más un desgaste económico adicional. Todos estos factores negativos se acaban sumando y llevan a lo que en medicina reproductiva denominamos como *drop out*, o sea, abandonar sin conseguir el objetivo”.
La SEF reconoce la complejidad de los tratamientos y el impacto que tienen en la salud mental de las mujeres, especialmente. La falta de apoyo del entorno, motivada por el desconocimiento y el tabú, agrava aún más la situación.
Un tabú dentro de otro tabú
Helena Fernández, presidenta de la asociación de pacientes Red Infértiles, señala que el abandono sigue siendo un tema tabú, incluso dentro del tema más amplio de los límites de la fertilidad. “Nosotras acompañamos a muchas mujeres y parejas que, tras años de intentos, tratamientos, cambios de clínica, decisiones económicas difíciles y un desgaste emocional acumulado, llegan a un punto en el que se preguntan si pueden o quieren seguir. Y no siempre lo cuentan en voz alta; de hecho, en muchas ocasiones no lo hacen”, afirma.
Existe una presión social que invita a seguir intentándolo, poniendo la responsabilidad en los individuos. Fernández explica: “Hay una narrativa muy instalada que simplifica mucho la experiencia reproductiva. Se repite que con actitud positiva y esfuerzo se consigue. Es un mensaje falso pero atractivo, porque da sensación de control. Pero cuando no se logra el embarazo, se pasan años intentándolo y sigue sin llegar, ese mensaje se vuelve cruel. Hace que la responsabilidad recaiga sobre la mujer o la pareja, como si no hubieran hecho lo suficiente”.
Red Infértiles insiste en la necesidad de hablar abiertamente sobre los límites de los tratamientos: “La infertilidad no es una cuestión de actitud, no es cuestión de relajarse. Es una enfermedad y tiene límites. Y cada persona, cada pareja, también los tiene”, sostiene Fernández.
Límites personales
Andrea y su pareja se marcaron un límite ético desde el principio, descartando la ovodonación. María, por su parte, puso un límite económico a su tratamiento, deteniéndose cuando agotó sus ahorros.
María explica: “Yo estaba dispuesta a aguantar la parte física, los pinchazos, las intervenciones, pero tenía muy claro que no me iba a hipotecar por esto: tenía unos ahorros y ese era mi límite. En cuanto me los gasté, paré”.
Apoyo psicológico: una necesidad
La psicóloga y embrióloga Nagore Uriarte destaca la importancia del acompañamiento psicológico en estos procesos. “Es recomendable que las personas o parejas que tengan que enfrentarse a dificultades reproductivas tengan claro que los tratamientos suelen ser procesos largos, difíciles a nivel emocional y costosos a nivel económico”, señala.
Uriarte considera que la decisión de abandonar un tratamiento no debe vivirse como un fracaso, sino como una decisión consciente y meditada, donde la persona se prioriza a sí misma. Tras esta decisión, es fundamental pasar por un proceso de duelo y replantear la vida, buscando ayuda psicológica especializada si es necesario.
Helena Fernández, de Red Infértiles, subraya la importancia de respetar la decisión de cada persona o pareja: “Cuando una pareja decide parar, atraviesa un momento delicado. Puede aparecer alivio, porque se detiene la dinámica constante de citas médicas, inyecciones, esperas y resultados inciertos. Pero junto a ese alivio hay un duelo muy grande: se despide una expectativa, una imagen de futuro que había acompañado durante años. Por eso me parece importante decir que todas las decisiones merecen respeto. Seguir intentándolo puede ser una decisión profundamente valiente. Parar también lo es”.













