
Alarma en el sector ganadero español por la bajada de precios de la leche
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La reciente propuesta de las industrias lácteas de reducir los precios de la leche ha generado gran preocupación e indignación entre los ganaderos españoles. Muchos temen que esta medida represente un golpe fatal para sus explotaciones, llevándolos a la ruina.
Ganaderos al borde de la desesperación
Carlos Montero, ganadero con tradición familiar, expresa su inquietud ante la situación. Considera que la bajada de precios “no tiene lógica” y carece de justificación, a pesar de que las empresas argumentan la llegada de leche más barata desde Francia y Portugal. Esta explicación contradice la disminución de la producción a nivel nacional.
La situación se agrava aún más debido al aumento constante de los costes de producción, especialmente el del gasoil.
La desesperación ha llevado a algunos ganaderos a contemplar medidas extremas. Montero relata con amargura que incluso han considerado sacrificar todo su ganado y dedicarse a otra actividad. La rebaja impuesta por su empresa, Danone, asciende a 55 euros por tonelada, pero advierte que otras industrias planean recortes aún mayores, de hasta 100 euros.
Cierre de explotaciones y futuro incierto
Esta nueva crisis amenaza con provocar el cierre de numerosas explotaciones, especialmente aquellas sin relevo generacional. Montero señala que los ganaderos próximos a la jubilación podrían optar por cerrar sus negocios y vender su ganado para carne, aprovechando los precios actuales.
Esto representa una tentación para muchos, dada la difícil situación.
El futuro de la profesión ganadera se encuentra en juego, ya que las duras condiciones laborales no se ven compensadas por la rentabilidad. “Es un trabajo que se gana dinero, yo lo he dicho siempre, se gana dinero, pero es muy esclavo. Ahora, claro, si encima no ganas dinero y es esclavo, la gente no va a coger ese trabajo”, afirma Montero.
Indefensión y sospechas
Los ganaderos se sienten indefensos ante la presión de las industrias. Ante la posibilidad de no firmar los nuevos contratos, las empresas respondieron con un ultimátum: “o firmáis o no se recoge la leche”.
Esta amenaza impidió cualquier acción de protesta coordinada, ya que tirar la leche representa una pérdida económica inasumible para muchos.
Además, Montero sospecha que existen intereses ocultos detrás de esta bajada de precios, como posibles acuerdos entre empresas para fijar precios o un intento de la industria de acumular fondos ante una posible sanción a nivel europeo. Menciona como ejemplo los movimientos de camiones cisterna entre diferentes compañías, lo que alimenta aún más sus sospechas.













