
Una paciente alemana de 47 años ha visto remitir sus enfermedades autoinmunes tras una década y nueve tratamientos de todo tipo gracias a una terapia genética
Gran avance contra el cáncer: logran generar células CAR-T con una inyección, sin tener que entrenarlas fuera del cuerpo
Una mujer de 47 años ha pasado de tener que someterse a una transfusión diaria de sangre a retomar una vida prácticamente normal. La paciente, que durante una década había probado sin éxito diversos tratamientos, vio remitir las tres enfermedades autoinmunes y potencialmente mortales que padecía gracias a una terapia CAR-T. El caso ha sido publicado este jueves en la revista Med y supone un paso más en el potencial de este abordaje innovador. “El gran cambio es que enfermedades crónicas, que requieren terapias de por vida, logran ahora remisiones duraderas y en las que los pacientes no requieren ningún medicamento”, explica el doctor Fabian Müller, del Hospital Universitario de Erlangen, en Alemania, y autor del trabajo.
La paciente padecía anemia hemolítica autoinmune grave (AHAI), una enfermedad en la que el sistema inmunitario destruye por error los glóbulos rojos y para la que había sido tratada previamente sin éxito con anticuerpos, esteroides e inmunodepresores, entre otros. Tras aplicarle las CAR-T, la mujer dejó de necesitar las transfusiones de sangre en apenas una semana y dos después aseguró poder realizar sus actividades cotidianas. A la tercera, sus niveles de hemoglobina se duplicaron y volvieron a la normalidad, “lo que sugiere que su sistema inmunitario ya no destruía sus glóbulos rojos”, señala el artículo.
La mujer también había sido diagnosticada de trombocitopenia inmune, que destruye las plaquetas, y de síndrome de anticuerpos antifosfolípidos, que incrementa el riesgo de coágulos sanguíneos.
“La terapia mejoró esas afecciones autoinmunes. Sus niveles de anticuerpos antifosfolípidos disminuyeron gradualmente y se mantuvieron negativos y su recuento de plaquetas también se estabilizó”.
Aunque las enfermedades autoinmunes suelen aparecer combinadas y ya se han tratado por parejas, esta es la primera vez que la ciencia consigue tratar a una paciente de tres de ellas a la vez.
Las terapias CAR-T son los llamados fármacos vivos, terapias celulares muy avanzadas, que se han ido desarrollando en los últimos años, inicialmente en pacientes oncológicos, principalmente leucemia linfoblástica aguda de células B, pero en las que los expertos albergan grandes esperanzas para el abordaje de otras patologías.
“Están siendo una revolución de tratamiento para muchos enfermos con diversas enfermedades autoinmunes refractarias a muchos otros tratamientos ya clásicos”, explica el jefe del servicio de Inmunología del Hospital Clínic de Barcelona, Manel Juan, que recuerda que la primera terapia de este tipo descrita para una de estas enfermedades fue en el Lupus Eritematoso Sistémico, ya en agosto de 2021.
Reiniciar el sistema
La clave de las enfermedades abordadas por las terapias CAR-T son los linfocitos B, que tienen la función de producir anticuerpos, pero en estos casos no responden de forma adecuada y producen autoanticuerpos que atacan tejidos propios. “Tenemos un paciente, sacamos su sangre, la filtramos y nos quedamos con los linfocitos T. Estos son muy buenos destruyendo objetivos celulares, así que los modificamos genéticamente para que destruyan los linfocitos B y los reintroducimos en el cuerpo del paciente”, resume el investigador de IdiPaz-CNIO, Andrés París, del Hospital Universitario La Paz.
El hospital público madrileño fue pionero en el tratamiento, con éxito, de una enfermedad rara autoinmune, dermatomiositis anti-MDA5, con una terapia CAR-T a una paciente pediátrica. La niña, de 11 años y con la que se habían probado todos los tratamientos disponibles, respondió positivamente y ya no necesita tratamiento inmunosupresor. “Cuando publicamos aquel caso (en 2025), había unos 50 ensayos clínicos en todo el mundo y hoy hay unos 220”, celebra París, sobre una herramienta que, admite, está todavía en una fase temprana de desarrollo.
En el caso de la paciente alemana, las dos principales sorpresas para el investigador han sido la “rapidez” con la que la paciente dejó de necesitar las transfusiones y cómo se estaban “reiniciando las células B en todo el sistema”.
“Por primera vez, estos pacientes pueden estar libres de tratamiento. Además, un tratamiento algo más temprano podría prevenir daños orgánicos y, por tanto, secuelas”, apunta Müller, que cuestiona “la política previa de restringir CAR-T a pacientes sin enfermedad autoinmune activa”.
Abrir el uso de estos tratamientos en primeras líneas, y no esperar en todos los casos a que nada más funcione, empieza a deslizarse en algunas conversaciones entre los expertos. “Son preguntas que nos hacemos desde la oncología.
Hay quien, tras más de una década, empieza a preguntarse si es necesario esperar a tratamientos de quimio, radio y cirugía”, plantea París, que defiende “avanzar por ese camino, sin desdeñar los tratamientos que sabemos que funcionan, en base a los datos y los ensayos clínicos”.
Los riesgos
Los expertos si coinciden en la dificultad de evaluar estas terapias a largo plazo, por incipientes. Sobre todo en el abordaje de enfermedades autoinmunes. “En el caso de un cáncer, si consigues la curación es más fácil demostrar la eficacia, pero en una enfermedad crónica y larga que no lleva a la muerte, considerar los resultados llevará más tiempo”, explica Manel Juan, que afirma que “los datos apuntan a que son un buen tratamiento, mejor que otros”.
“La toxicidad a largo plazo es desconocida”, admite Müller, “lo cual debe ser el principal motivo de cautela y debería limitar el tratamiento a pacientes con enfermedades autoinmunes potencialmente mortales”, como las de la paciente alemana.












