PRIMERA ‘GUERRA CIVIL’ DOCUMENTADA ENTRE CHIMPANCÉS: UN ESTUDIO REVELA VIOLENCIA EXTREMA DENTRO DE UN MISMO GRUPO

PRIMERA 'GUERRA CIVIL' DOCUMENTADA ENTRE CHIMPANCÉS: UN ESTUDIO REVELA VIOLENCIA EXTREMA DENTRO DE UN MISMO GRUPO
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PRIMERA 'GUERRA CIVIL' DOCUMENTADA ENTRE CHIMPANCÉS: UN ESTUDIO REVELA VIOLENCIA EXTREMA DENTRO DE UN MISMO GRUPO

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Un extenso estudio de 30 años sobre la comunidad de chimpancés más grande conocida en libertad ha revelado un evento sin precedentes: una “guerra civil” entre miembros del mismo grupo. Investigadores del Parque Nacional Kibale, en Uganda, documentaron cómo un grupo de chimpancés se dividió en dos facciones, las cuales comenzaron a atacarse entre sí con consecuencias letales.

División y violencia en la comunidad de Ngogo

En 2018, el grupo de chimpancés de Ngogo se separó en dos comunidades distintas: occidental y central. Esta división territorial llevó a una serie de enfrentamientos violentos entre ambos grupos. El equipo de investigación, liderado por John Mitani y Aaron Sandel, registró ataques mortales del grupo occidental contra miembros del grupo central, incluyendo a machos adultos e incluso infantes. La frecuencia de estos ataques resultó en varias muertes por año.

“Los chimpancés estaban matando a antiguos miembros del grupo”, subraya Sandel, destacando la ruptura de los lazos de cooperación que habían existido durante años.

Si bien los investigadores se muestran cautelosos al usar el término “guerra civil”, reconocen que la polarización y la violencia observada en estos chimpancés pueden ofrecer una perspectiva sobre el comportamiento humano.

El origen del conflicto

La crisis se gestó a partir de 2015, cuando se observaron los primeros signos de polarización entre los subgrupos occidental y central. Este cambio coincidió con una modificación en la jerarquía de dominancia masculina y ocurrió un año después de la muerte de varios machos adultos que actuaban como nexo de unión para la comunidad. A partir de ese momento, los chimpancés que habían cooperado y forjado lazos durante mucho tiempo se volvieron unos contra otros tras la división, lo que indica que la identidad grupal puede redefinirse más allá de la mera familiaridad.

El impacto de la violencia

Los investigadores señalan que el verdadero impacto de esta violencia podría ser mayor de lo que se ha registrado, ya que muchos individuos desaparecieron sin causa aparente, lo que sugiere ataques adicionales no documentados. Sandel describe los ataques como brutales, con los chimpancés sujetando, mordiendo, golpeando y arrastrando a sus víctimas hasta causarles heridas mortales.

Factores desencadenantes y paralelismos con el comportamiento humano

Los investigadores sugieren que factores como el tamaño inusualmente grande del grupo, la competencia por el alimento y la reproducción, la muerte de individuos clave, los cambios de liderazgo y las enfermedades pueden haber desestabilizado los lazos sociales y contribuido a la división. Aunque las divisiones permanentes son extraordinariamente raras en los chimpancés, la evidencia genética sugiere que ocurren aproximadamente una vez cada 500 años.

Los autores del estudio plantean que sus hallazgos desafían la hipótesis de que la guerra humana está impulsada principalmente por marcadores culturales de identidad grupal, como las diferencias étnicas o religiosas. Si la dinámica relacional por sí sola puede generar polarización y conflictos letales en chimpancés sin lenguaje, etnia ni ideología, entonces en los humanos, esos marcadores culturales podrían ser secundarios a algo más fundamental.

Otras perspectivas sobre el conflicto

Miquel Llorente, primatólogo de la Universidad de Girona, sugiere que el conflicto podría ser el resultado del colapso de un equilibrio ecológico, donde el coste energético de mantener a un grupo tan grande superó los beneficios de la cooperación. Ana Fidalgo, etóloga y presidenta de la Asociación Primatológica Española, destaca la importancia de la reconciliación y el reencuentro para reducir el riesgo de que las divisiones se vuelvan irreversibles.

Antonio José Osuna Mascaró, doctor en Biología y especialista en comportamiento animal, coincide en que simplificar el comportamiento de otras especies puede ser problemático, pero cree que este estudio es una oportunidad para reflexionar sobre los mecanismos sociales que subyacen al conflicto.